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Una de las grandes preguntas del momento es si el aumento de precios se trasladará a los salarios. Para responderla analizamos cómo se están comportando las dinámicas salariales en la eurozona y cuál podría ser su evolución futura.
La publicación del último censo agrario por parte del INE, correspondiente a 2020, no solo nos permite describir de forma exhaustiva cómo ha evolucionado el sector agrario español por el lado de la oferta en las últimas décadas, sino conocer también los cambios de carácter estructural y anticipar nuevas tendencias, fortalezas y debilidades. La explotación agraria típica aún se caracteriza por su pequeño tamaño, una modesta dimensión económica, y por estar al mando un jefe de explotación que, mayoritariamente, será un hombre y de edad avanzada, con un escaso relevo generacional, uno de los mayores hándicaps a los que se enfrenta el sector. No obstante, los sucesivos censos recogen una gradual concentración de estas explotaciones, que cada vez son más grandes y productivas, así como una mayor presencia de la mujer en el campo.
Prolongar la edad laboral, favorecer la entrada de flujos de inmigración, reducir la tasa de paro o aumentar la productividad laboral son algunas de las medidas que podrían ayudar a contrarrestar el efecto adverso del envejecimiento sobre la economía española en los próximos años. Las analizamos en este artículo, que cierra el dossier sobre las consecuencias económicas del envejecimiento poblacional.
En este primer artículo del Dossier "Nuevas tecnologías y productividad", repasaremos las distintas vías a través de las cuales la tecnología puede impactar al entorno económico.
En España sigue habiendo pocas empresas grandes, sobre todo si lo comparamos con los principales países desarrollados. Sin lugar a duda, este es uno de los principales motivos por los que la productividad de la economía española sigue siendo relativamente baja.
La inversión es un determinante clave del crecimiento económico a largo plazo, tanto por su contribución directa a la demanda agregada como por su impacto sobre la competitividad y la productividad. En los últimos años, la inversión empresarial en España ha mostrado una elevada heterogeneidad sectorial y territorial, así como un cambio relevante en su composición, con un protagonismo creciente de los activos intangibles (I+D, software, propiedad intelectual, etc.), especialmente en los servicios avanzados y en las empresas de mayor tamaño. Ello pone de manifiesto el papel central de la digitalización en la transformación del tejido productivo y en acercar la economía española a los países líderes en innovación.
La economía española atraviesa un momento de notable dinamismo. Superados los efectos de la pandemia y la crisis energética, se encuentra en una fase expansiva sólida, caracterizada por un crecimiento equilibrado y ampliamente distribuido entre sectores.
Estrenamos año abordando uno de los grandes desafíos de la economía europea y española, en un nuevo Dossier: "Las claves de la productividad". En él recorremos las dinámicas recientes de la productividad de la Unión Europea, poniendo el foco en su dispersión territorial y en los factores diferenciadores entre las regiones de mejor y peor desempeño. Tras unas pinceladas de contexto iniciales en las que presentamos las principales tendencias, caracterizamos las distintas regiones europeas según su nivel de productividad y analizamos los factores económicos clave que la impulsan. Finalmente, identificamos los factores que frenan el crecimiento de la productividad en la economía española, y los que podrían impulsarla, centrándonos en la evolución de la productividad de las distintas comunidades autónomas y en sus determinantes, y los comparamos con otras regiones europeas.
El fuerte crecimiento que ha experimentado el turismo internacional en España está teniendo un impacto muy positivo sobre el crecimiento de la economía y del empleo. Sin embargo, también está generando efectos sobre la población residente que no siempre son positivos, como refleja el aumento de la congestión por la elevada afluencia de turistas en determinados puntos de la geografía española. Ello ha reavivado el debate sobre la necesidad de avanzar hacia un turismo de más calidad.
La economía española continúa sorprendiendo al alza en 2025, con un crecimiento sólido y equilibrado impulsado por la inversión y el consumo privado. Ese dinamismo también se observa con claridad en sus sectores de actividad: del total de los 22 analizados en este informe, 16 se sitúan en 2025 en plena fase expansiva, frente a los solamente dos de 2023. Entre ellos destaca por su vigor la industria, cuyo crecimiento es liderado por sus ramas extractiva, química, farmacéutica y refinería, gracias a una elevada inversión, ganancias de productividad y adaptación a la transición energética. También destacan positivamente la construcción y las actividades inmobiliarias, impulsadas por la demanda residencial. Aunque algunos sectores como la industria textil o la maderera enfrentan retos estructurales, el conjunto de la economía avanza hacia una fase de crecimiento más sostenible y diversificada. Este entorno, marcado por el buen tono del mercado laboral, la bajada de tipos de interés y el impulso de los fondos europeos, refuerza la resiliencia del tejido productivo español ante un marco internacional plagado de desafíos.
El sector se está orientando hacia una estrategia que diversifique la oferta turística y que aborde las debilidades del modelo tradicional de sol y playa para mantener la posición de liderazgo internacional de la que goza España en el ranking global de competitividad.
El sector se ha ido desacelerando en 2019 en un contexto de empeoramiento de las perspectivas económicas. De cara a 2020, el mercado seguirá evolucionando de manera favorable, aunque el ritmo de avance será más moderado.
Entre 2019 y 2025, la industria manufacturera española ha logrado crecer a un ritmo similar al del conjunto del PIB, a pesar del impacto de la pandemia y de la crisis energética. Este buen comportamiento contrasta con el estancamiento y el retroceso del sector industrial en las principales economías europeas, y rompe con la tendencia de las dos décadas anteriores, cuando su peso en el PIB de España se redujo del 16,7% al 10,8%. En este artículo examinamos algunas de las fuerzas que explican este punto de inflexión en el sector industrial español, donde destacan el papel de los precios de la energía y de la productividad.
El sector agroalimentario aporta un gran valor a la economía española, con una contribución del 5,8% del PIB, un 11% si se incluyen todas las actividades de la cadena alimentaria. Además, destaca por su elevado potencial exportador y por una resiliencia que históricamente le ha permitido capear los vaivenes de la economía. Así, aunque los principales mercados de destino de las exportaciones agroalimentarias españolas se han ralentizado por el incremento de las tensiones comerciales y la incertidumbre por el brexit, los indicadores de actividad disponibles muestran que por el momento el sector está resistiendo el envite razonablemente bien.
Los sectores más relacionados con el turismo se están digitalizando más rápido que el promedio de la economía española, pero el recorrido todavía es amplio, especialmente si lo comparamos con otros sectores turísticos europeos. En los próximos años, será clave que el sector turístico sea capaz de remediar esta situación, mediante una apuesta clara por la digitalización, que contribuya a mejorar su capacidad de crecimiento a largo plazo. El papel de los fondos europeos NGEU se presenta como una oportunidad de reactivar la inversión en digitalización de las empresas turísticas tras superar dos años muy difíciles para el sector.
La primera cohorte de baby boomers cumple 65 años en 2023, y en los próximos años toda esta generación se irá jubilando en masa. En este artículo, vamos a estudiar en qué situación se acerca la generación del baby boom a la jubilación en España, tanto desde el punto de vista financiero como desde el punto de vista emocional y de salud.