La gran apuesta de Arabia Saudí

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10 de marzo de 2015

El desplome del precio del petróleo desde el verano de 2014, que todavía se sitúa en el 45%, a pesar del leve repunte de las últimas semanas, responde, sobre todo, a factores de oferta. En particular, destaca el cambio de estrategia de Arabia Saudí, que, en un entorno de producción mundial creciente, ha dejado de ejercer su papel de «productor de equilibrio» (swing producer) con la finalidad de desbancar a nuevos competidores.

Durante los últimos años, Arabia Saudí se ha valido de su posición privilegiada para actuar como swing producer y mantener la oferta mundial de petróleo acorde con la demanda del momento, lo que ha favorecido la estabilidad de los precios. Sin embargo, en el contexto actual de incremento de oferta, el máximo productor de la OPEP ha decidido no rebajar su producción, lo cual ha repercutido claramente en la rebaja de los precios, algo que puede asumir fácilmente dados sus bajos costes de extracción (véase el primer gráfico).

Esta es una baza que no todos los países productores de crudo pueden jugar. Con los precios actuales, una parte de la oferta no resulta rentable, lo cual debería contribuir a una paulatina subida del precio del petróleo, puesto que los productores más afectados por la menor rentabilidad recortarán sus inversiones, lo que generará una reducción de la oferta a medio plazo. Cabe tener en cuenta que el coste de producción del pe­­tró­­leo depende tanto de la región como del tipo de extracción: el petróleo más barato de ex­traer es, precisamente, el continental de Oriente Medio, seguido a cierta distancia por el marino de plataforma y por el petróleo ruso continental. Entre los más ca­­ros está el petróleo shale o de esquisto norteamericano. Según estimaciones de Rystad Energy, el precio me­­dio que rentabiliza la explotación del shale se sitúa en los 62 dólares por barril, una cifra 2,5 veces superior a la de Arabia Saudí. Unos precios inusualmente bajos durante un pe­­riodo prolongado castigarían seriamente la producción de crudo shale en EE. UU.1

¿Está consiguiendo Arabia Saudí eliminar a sus competidores? Pues parece ser que sí. En EE. UU. el número de plataformas petrolíferas en funcionamiento ha caído hasta mínimos desde 2011. Asimismo, el número de licencias de explotación shale también se ha reducido, desde las cerca de 3.000 mensuales que se concedían en septiembre de 2014 hasta las 1.500 en diciembre de 2014. De manera más general, las grandes empresas petroleras han anunciado recortes en sus inversiones por valor del 20% (véase el se­­gundo gráfico). Este anuncio encaja con la retirada de nu­­merosos proyectos de prospección en la zona ártica, donde todavía no se explota el crudo existente por su alto coste de extracción.

En definitiva, es de esperar que el precio del petróleo se vaya recuperando poco a poco ante las menores inversiones de capital por parte de las empresas energéticas. Con todo, no podemos descartar algún que otro nuevo so­­bresalto en el precio, en especial, en un contexto de al­­macenaje que ha aumentado de manera notable re­­cien­­temente.

1. Es necesario matizar que el gráfico de costes corresponde a los costes a niveles actuales de producción. Así, por ejemplo, si Arabia Saudí aumentara sustancialmente su producción su coste medio sería mayor, ya que cada vez le resulta más costoso aumentar su producción.

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