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La recuperación del mercado laboral en el 3T 2021 reduce el aumento de la desigualdad provocado por la pandemia. El índice de Gini antes de las transferencias públicas ya encadena varios meses consecutivos de descensos y se sitúa en agosto en 1,6 p.p. por encima del nivel prepandemia.
Una pandemia como la de la COVID-19 y el cambio climático tienen en común la magnitud de su impacto, tanto en términos económicos como humanitarios. De esta forma, a pesar de que en estos momentos nuestros esfuerzos deben concentrarse en combatir los efectos del coronavirus, no podemos olvidar que el cambio climático es uno de los principales retos que debemos afrontar en el siglo XXI.
La crisis de la COVID-19 habría provocado un aumento pronunciado de la desigualdad si, en parte, la actuación del sector público no lo hubiera amortiguado. Las elevadas cotas de desigualdad registradas durante el pico de la crisis están disminuyendo de forma gradual gracias a la recuperación de la actividad.
El cambio climático está de plena actualidad: usted mismo lo puede comprobar a diario en los medios de comunicación. Además, la cantidad de estudios que abordan el tema es ingente, lo que indica no solo la popularidad, sino la relevancia del problema. No en vano, para el 37% de los españoles se trata de la mayor amenaza a la que se enfrenta el mundo.1
- 1Véase Lázaro, L., González, C. y Escribano, G. (2019). «Los españoles ante el cambio climático». Real Instituto Elcano.
En la actualidad, estamos empezando a presenciar las primeras consecuencias del cambio climático. Es bien sabido, por ejemplo, que los casquetes de hielo polares están retrocediendo a causa del aumento de la temperatura, pero esto podría ser solamente la punta del iceberg si no actuamos debidamente. A continuación valoramos algunas de las consecuencias que puede tener el cambio climático en el futuro y qué factores están impidiendo que se avance de forma más decidida hacia una economía más respetuosa con el medio ambiente y, en última instancia, más sostenible a largo plazo.
En los últimos años se ha hecho evidente la necesidad de actuar con celeridad frente al cambio climático, hasta el punto de referirnos a este fenómeno como «emergencia climática».1 ¿Cómo podemos afrontar esta situación? En este artículo proponemos medidas para mitigar sus efectos o, al menos, intentarlo. Se trata de un reto colectivo que deberá embarcar a reguladores, empresas y hogares.
- 1éanse los dos primeros artículos de este mismo Dossier, donde se detallan las causas y consecuencias del cambio climático.
El fin de año se avecina, y con él llega nuestro habitual ejercicio de perspectivas acerca del devenir de la economía a lo largo del próximo año. Tal y como veremos, prevemos que 2020 será un año de moderación del crecimiento que no irá más allá de una transición hacia un estadio de crecimiento más suave tras un largo ciclo de recuperación económica.
Tras crecer un promedio del 3,0% en 2017-2018, la economía lusa ha moderado su crecimiento hasta cotas en torno al 2,0%, en 2019. La entrada en una fase más madura del ciclo y el desvanecimiento de factores de apoyo temporales que impulsaron el crecimiento en los últimos años son los principales causantes de una expansión más moderada. Aun así, este ritmo es suficiente para afianzar la recuperación de la convergencia de Portugal con el resto de la eurozona sin generar desequilibrios macrofinancieros.
El actual conflicto bélico entre Irán, EE. UU. e Israel constituye un nuevo shock de oferta que vuelve a tensionar las cadenas globales de valor. Este episodio se suma a otras disrupciones recientes que ha sufrido el comercio mundial, como la política arancelaria de la Administración Trump, la crisis energética desencadenada tras la invasión rusa de Ucrania y la pandemia de la COVID-19. Asimismo, refuerza la necesidad de diversificar los mercados de aprovisionamiento, evitando grandes dependencias unilaterales, y de avanzar hacia una mayor capacidad productiva europea. Este mensaje cobra especial relevancia en ámbitos estratégicos para el crecimiento a medio y largo plazo, como la tecnología, la salud, la defensa y la doble transición verde y digital.
El cambio climático representa un desafío crucial para el sector inmobiliario y para el conjunto de la economía española. En este artículo analizamos los riesgos asociados a eventos climáticos extremos y los riesgos de transición a los que deberá hacer frente el sector, así como el papel de las políticas públicas.
Los sectores más relacionados con el turismo se están digitalizando más rápido que el promedio de la economía española, pero el recorrido todavía es amplio, especialmente si lo comparamos con otros sectores turísticos europeos. En los próximos años, será clave que el sector turístico sea capaz de remediar esta situación, mediante una apuesta clara por la digitalización, que contribuya a mejorar su capacidad de crecimiento a largo plazo. El papel de los fondos europeos NGEU se presenta como una oportunidad de reactivar la inversión en digitalización de las empresas turísticas tras superar dos años muy difíciles para el sector.
En 2024, la economía española ha exhibido un crecimiento generalizado de todos sus sectores de actividad, con pocas excepciones: se ha reducido el número de sectores en debilidad y que han aumentado los sectores en expansión gracias a la progresiva absorción de los fuertes shocks que afectaron su evolución en los últimos años.
Los destinos rurales se han revelado como los más atractivos tras el estallido de la pandemia. Para los turistas que buscaron viajar y mantener el distanciamiento social durante el pasado verano, los espacios rurales han supuesto una gran alternativa que ha llevado a que la pérdida de actividad turística en las regiones menos urbanas de España haya sido mucho menor que en destinos más tradicionales de costa y en las ciudades. En este artículo recurrimos a técnicas de análisis de big data para analizar la evolución de los pagos con tarjeta efectuados por los turistas domésticos e internacionales según las características de los destinos que visitaron. Los resultados confirman la mayor resiliencia de los destinos turísticos rurales durante 2020 y dibujan unas perspectivas positivas para el turismo rural de cara a 2021.
Las perspectivas de la economía española y de sus sectores de actividad son positivas. Esperamos un mayor ritmo de crecimiento para los sectores ligados a la transición digital, como las TIC y los servicios profesionales, o sectores en los que España despunta por su elevada competitividad, como el farmacéutico o el turístico.
La economía española continúa sorprendiendo al alza en 2025, con un crecimiento sólido y equilibrado impulsado por la inversión y el consumo privado. Ese dinamismo también se observa con claridad en sus sectores de actividad: del total de los 22 analizados en este informe, 16 se sitúan en 2025 en plena fase expansiva, frente a los solamente dos de 2023. Entre ellos destaca por su vigor la industria, cuyo crecimiento es liderado por sus ramas extractiva, química, farmacéutica y refinería, gracias a una elevada inversión, ganancias de productividad y adaptación a la transición energética. También destacan positivamente la construcción y las actividades inmobiliarias, impulsadas por la demanda residencial. Aunque algunos sectores como la industria textil o la maderera enfrentan retos estructurales, el conjunto de la economía avanza hacia una fase de crecimiento más sostenible y diversificada. Este entorno, marcado por el buen tono del mercado laboral, la bajada de tipos de interés y el impulso de los fondos europeos, refuerza la resiliencia del tejido productivo español ante un marco internacional plagado de desafíos.
El transporte aéreo es uno de los grandes puntos de apoyo de la cadena de valor del sector turístico. Por este motivo, y de un modo similar al resto del sector, ha sufrido una caída muy profunda de la actividad en 2020 a raíz de la COVID-19. Las compañías aéreas están atravesando una etapa que combina elevados costes de capital por sus grandes estructuras y una ausencia casi total de ingresos operativos. Las evidentes necesidades de liquidez de las aerolíneas europeas han empujado a algunos gobiernos a inyectar capital público para evitar su colapso. 2021 se presenta como el año de inflexión que necesita el sector turístico: el avance de las campañas de vacunación y la aprobación de medidas como el pasaporte sanitario serán claves para que el transporte aéreo inicie su camino hacia la recuperación y vuelva a ser uno de los puntales del sector.