• El encarecimiento de la energía y su impacto en la industria manufacturera: ¿a qué sectores está afectando más?

    cataláninglés

    El encarecimiento de los precios energéticos a lo largo de 2021 como consecuencia de la confluencia de un intenso repunte en la demanda global de energía (debido a la reactivación del ciclo económico) y cierta debilidad de la oferta (debido a problemas geopolíticos y del cambio del modelo energético hacia los combustibles no fósiles) han provocado un shock energético mundial. En 2022, el contexto geopolítico está añadiendo presión adicional sobre los precios internacionales del gas y del petróleo, lo que podría incrementar el impacto, ya relevante, de la factura energética sobre la industria española. En este artículo tratamos de conocer el impacto concreto del encarecimiento energético en la industria manufacturera, analizando qué subsectores están viéndose más afectados y en qué medida están expuestos a presiones más sostenidas sobre los precios de la energía. 

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    La industria manufacturera, gran consumidora de energía

    En primer lugar, debemos considerar cómo consumen energía los diferentes sectores y agentes en la economía española. La encuesta de flujos físicos de la energía proporciona información útil sobre el consumo de energía, desagregado por tipo de energía y por sector de actividad. En este caso, se analiza el consumo de energía eléctrica, gas natural y petróleo, que son los tres productos cuyos precios están experimentando mayores incrementos en la coyuntura actual.7 Tal y como se refleja en los gráficos de la siguiente página, el conjunto de la industria manufacturera destaca por ser el principal consumidor de energía de estas tres fuentes, sumando algo más de la mitad de la energía total, muy por delante de las industrias de suministro de energía, que consumen el 64% del gas natural consumido en España para la generación de electricidad, y los hogares, consumidores del 26% de la energía eléctrica. Otros sectores de gran calado en la economía española, como los servicios HORECA, muy ligados a un sector clave como es el sector turístico, o el transporte de mercancías, gran consumidor de derivados del petróleo, quedan muy lejos del consumo energético de la industria manufacturera. Esto nos ayuda a contrastar que, efectivamente, el consumo energético de la industria es muy elevado y, por ende, los precios de la energía son claves para su desarrollo.

    • 7. Según el índice de precios industriales (INE) de febrero de 2022, el precio del suministro de gas creció un 99% inter-anual, el de productos de refino de petróleo un 59% y el de suministro de electricidad un 62%.

    Consumo energético de petróleo, gas y electricidad de empresas y hogares

    Última actualización: 14 noviembre 2022 - 12:58

    Consumo de la industria manufacturera según tipo de energía

    Última actualización: 14 noviembre 2022 - 12:58
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    El consumo de las tres fuentes de energía –petróleo, gas y electricidad– no es homogéneo dentro del sector. Por ejemplo, dentro del petróleo total consumido en la industria manufacturera, el 95% recae sobre la propia industria del refino del petróleo, que lo utiliza principalmente como input en su producción para generar derivados (dos tercios de su consumo es petróleo crudo). Este tipo de idiosincrasias no se dan en el resto de los sectores manufactureros, por lo que la exposición de cada sector a los precios de las tres utilities es muy diferente. Así se muestra en el gráfico de la página siguiente, donde se puede observar que existe una gran variabilidad en el tipo de productos energéticos que consume cada industria, aunque sí existe una mayor presencia de industrias más intensivas en consumo de energía eléctrica. También destacan algunas industrias donde se consumen más otro tipo de productos energéticos como es el caso de la industria del plástico, con un gran peso de energía térmica, o los casos de las industrias de muebles, la maderera y la del papel, donde destaca el consumo de madera para fines energéticos (es decir, la quema de residuos de madera), además de para fines productivos.

    Existe una gran variabilidad en el tipo de productos energéticos que consume cada industria, aunque sí existe una mayor presencia de industrias más intensivas en consumo de energía eléctrica.

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    Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos del INE.
    El alza de los precios de la energía presiona los precios de producción

    El uso intensivo de productos energéticos ha dejado a la industria manufacturera muy expuesta al shock energético actual. Uno de los principales efectos de este shock ha sido la traslación a los precios de la producción industrial por parte de algunos subsectores que han mostrado cierta capacidad para subir los precios de sus productos ante este aumento en sus costes. Así, el índice de precios de industriales (IPRI), que elabora mensualmente el INE, registró un incremento del 10% en 2021 en los precios de la industria manufacturera, la mayor tasa desde 1985. Además, las tasas interanuales presentaron una tendencia claramente alcista a lo largo del año, en línea con la intensificación del shock energético en los meses más recientes, cerrando en diciembre con un avance del 15,5%. Cabe señalar que este repunte de precios industriales se está dando a escala global, por lo que no se ha traducido en una preocupante o significativa pérdida de competitividad internacional de la industria española.

    La refinería, la metalúrgica y la química han sido las industrias que han experimentado un mayor repunte en los precios de sus productos.

    No obstante, para comprender bien cuál es el impacto del shock energético en cada industria, no es suficiente con saber qué tipos de energía consumen, si no que debemos analizar el peso que tiene el consumo de energía dentro de su estructura de costes. Para ello, recurrimos a las tablas de origen-destino (tablas input-output) que elabora el INE, donde podemos calcular qué porción de los ingresos de cada industria se dedica a pagar los consumos intermedios de energía, desagregado por ramas industriales.8  

    • 8. Las estadísticas de tablas input-output del INE corresponden al año 2018. Para este análisis se consideran los productos: Coque y productos del refino de petróleo, Consumo de energía eléctrica, vapor y aire acondicionado y Consumo de gas manufacturado.
    La industria auxiliar de la construcción, la metalúrgica, la papelera y la refinería son las mayores consumidoras de energía

    Los resultados de este análisis apuntan a que el gasto en inputs energéticos supone un 4,1% de los ingresos totales de la industria manufacturera (producción a precios de venta). A priori, esta cifra no evidenciaría que la energía es un factor de producción que arrastra una parte excesiva de los recursos del sector. No obstante, hay cinco ramas industriales (la química, la metalurgia, la petrolera, la del papel y la auxiliar de la construcción) que sí presentan una dependencia de la energía relativamente elevada, que va desde el 7,2% (la química) hasta el 13,6% (la de auxiliar de la construcción). Estas industrias más expuestas estuvieron más presionadas a incrementar los precios de venta de su producción ante las alzas en los precios de la energía vividos en 2021, tal y como se puede observar en el gráfico de dispersión, donde, si excluimos el caso de la industria auxiliar de la construcción, la correlación entre el incremento de precios industriales y el peso del consumo energético presentan una correlación positiva muy clara. En el caso concreto de la industria auxiliar de la construcción (fabricantes de cementos y otros minerales no metálicos), la gran exposición a la energía no se ha transmitido a precios debido a que buena parte de las ventas del sector se efectuaron con precios pactados a inicios de 2021, si bien, para 2022, el incremento de precios de venta debería hacerse efectivo.

    Peso del consumo energético

    Última actualización: 14 noviembre 2022 - 12:58
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    Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos del INE.

    Si bien este ejercicio es muy ilustrativo, el contexto que estamos viviendo en 2022, con las presiones que está generando la guerra en Ucrania sobre los precios de la energía, nos empuja a dar un paso más a la hora de entender las presiones que podría sufrir cada sector industrial a incrementar precios, sacrificando parte de su demanda y buscando salvaguardar sus márgenes. Para ello, hacemos un análisis de la sensibilidad de los resultados económicos del sector a un incremento de los precios del suministro de gas, de electricidad y de los precios del petróleo en España. Así, ya no solo tenemos en cuenta el peso de la energía en los factores de producción, sino también el peso que tiene en la estructura de costes total, incluyendo la remuneración de asalariados. Para ello, cruzamos los resultados de exposición al consumo de energía que hemos extraído anteriormente de las tablas input-output con los datos de contabilidad nacional de cada industria disponibles para el año 2019. Esto nos permite analizar cómo variaría el excedente bruto de explotación (EBE) de cada industria en un escenario de incremento de costes debido a mayores precios de la energía, en el caso hipotético de que no ajustasen sus precios de venta.9 Concretamente, para este ejercicio asumimos un incremento anual de los precios de la energía del 50% en gas, petróleo y electricidad, similar a lo observado en 2021.10  

    • 9. El excedente bruto de explotación es igual a la producción a precios de mercado, menos el total de coste de los consumos intermedios, remuneración de asalariados y pago neto de impuestos. Se puede tomar como una aproximación de los beneficios del sector.
    • 10. A cierre de 2021, el aumento de los precios de la energía en España fue de un 60% del petróleo (Brent), un 47% y un 53% en los precios de comercialización de gas y electricidad, respectivamente.

    Sensibilidad del excedente bruto de explotación

    Última actualización: 14 noviembre 2022 - 12:58

    Según nuestros resultados, en el escenario de incremento de los precios energéticos definido, el EBE de la industria manufacturera caería un 17% si no se ajustasen los precios a los precios de venta, lo cual revela que la industria sufre una presión evidente de los precios de la electricidad, gas y petróleo sobre sus márgenes y, por ende, sobre sus precios de venta. Tal y como se observa en el gráfico de la página anterior, los sectores más expuestos a los precios de la energía identificados anteriormente también sufren importantes presiones sobre su EBE. En este caso, la industria más destacada es la del refino de petróleo, que, si no transmite el shock a los precios de venta, vería cómo sus márgenes pasarían a ser negativos (caída de más del 100% de su EBE), lo que indica la necesidad de la industria de ajustar precios al máximo ante cambios en los precios del gas y el petróleo, algo que, por otro lado, es capaz de hacer gracias a la baja elasticidad de su demanda. Una de las conclusiones clave de este análisis es que, además de que el impacto promedio es elevado, solo un tercio de los sectores industriales revela una sensibilidad contenida de sus beneficios ante un endurecimiento de los precios energéticos, con el caso de la industria farmacéutica como sector menos expuesto a los costes de la energía. 

    Solo un tercio de los sectores industriales revela una sensibilidad contenida de sus beneficios ante un endurecimiento de los precios energéticos.

    En balance, parece claro señalar que la industria manufacturera está apreciablemente expuesta a incrementos en los precios de la energía. Según nuestro análisis, la industria metalúrgica, la química y la refinería (12% de la producción manufacturera en España) son industrias muy expuestas al shock energético que, además, han sido las que más están repercutiendo el encarecimiento de la factura energética actual sobre sus precios de venta, aprovechando que disfrutan de demandas relativamente inelásticas a corto y medio plazo. 

    Por otro lado, existen una serie de industrias donde el encarecimiento de los productos energéticos está teniendo un gran impacto en sus beneficios y que aún no han repercutido esos mayores costes sobre sus precios, pero que esperamos que lo hagan a lo largo de este año. Se trataría de sectores tales como la industria auxiliar de la construcción (de hecho, es una reivindicación frecuente del sector), la maderera y la industria del papel. En este caso, estos sectores suponen entre el 20% y el 25% del total de la actividad de la industria manufacturera.

    En el extremo opuesto se encuentran aquellas industrias cuyo consumo energético parece algo menor, como pueden ser los casos de fabricación de productos electrónicos e informáticos, la industria farmacéutica o la industria textil, entre otras. En este caso, las presiones sobre los precios de la energía no deberían impactar de manera directa sobre los precios de venta de estas industrias, si bien, es esperable que exista cierto efecto contagio debido al encarecimiento de otros productos intermedios industriales que vengan de industrias más afectadas por los precios de la energía.

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  • El sector agroalimentario sufre las consecuencias de la guerra en Ucrania

    cataláninglés

    El sector agroalimentario español está sufriendo las consecuencias de la guerra en Ucrania, tanto por un aumento del precio de la energía y las materias primas agrícolas, como por el riesgo que se pueda llegar a producir un desabastecimiento de estos inputs esenciales para la producción agroalimentaria. 

     

     

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    • Rusia y Ucrania se encuentran entre los principales productores de materias primas agrícolas del mundo. Ambos países son de los mayores exportadores globales de cereales (trigo, maíz y cebada), aceites vegetales (aceite de girasol) y fertilizantes (en el caso de Rusia). Por ello, no es de extrañar que la invasión rusa de Ucrania haya tenido consecuencias muy significativas sobre los mercados internacionales de estos productos y haya desatado mucha preocupación sobre el riesgo de que se produzca una crisis alimentaria global.
    • El sector agroalimentario español se está viendo muy impactado por las consecuencias del conflicto, tanto por un aumento del precio de la energía y las materias primas agrícolas, como por el riesgo que se pueda llegar a producir un desabastecimiento de estos inputs esenciales para la producción agroalimentaria. En balance, parece que no existe un riesgo inminente de desabastecimiento para el sector agrario español, sino que el principal canal de impacto es a través del fuerte incremento de los costes de producción, que ya estaría afectando a la actividad en el sector primario de forma palpable (el valor añadido bruto del sector descendió un 2,6% interanual en el primer semestre de 2022). En cambio, la producción en la industria agroalimentaria evoluciona de forma relativamente positiva por el momento. 
    • El alza de los costes de producción está afectando a todos los eslabones de la cadena alimentaria (producción, transformación, distribución y transporte) y se está trasladando a los precios de los alimentos que paga el consumidor final, lo que está provocando un aumento del gasto en alimentación, especialmente entre las familias de rentas más bajas. El aspecto más positivo sigue siendo la evolución de las exportaciones agroalimentarias, que siguen creciendo con fuerza en este 2022. Además, los indicadores de competitividad no parecen haberse deteriorado a pesar del alza en los precios. También es importante poner en valor que la guerra en Ucrania ha puesto de manifiesto, una vez más, que la cadena alimentaria es capaz de responder de modo ejemplar para garantizar el abastecimiento de alimentos en los momentos de crisis.
    • Las perspectivas del sector a corto plazo están condicionadas por las incertidumbres derivadas de la guerra en Ucrania, las presiones inflacionistas y las condiciones climatológicas (sequía). Sin embargo, los desarrollos más recientes (los acuerdos para liberar parte del cereal retenido en el mar Negro y las buenas cosechas en otros países productores) han rebajado los riesgos de que se produzca una crisis alimentaria de alcance global, y deberían ayudar a contener las presiones sobre los precios de los alimentos que paga el consumidor final. Con todo, el nuevo repunte de los precios energéticos, especialmente del gas, actuará en sentido contrario.
    • En este informe, ponemos el foco en el sector citrícola, uno de los más importantes del sistema agroalimentario español y líder destacado en los mercados internacionales de exportación. El sector, que se caracteriza por la atomización de las explotaciones, con las consiguientes dificultades para su modernización, debe afrontar importantes retos y desafíos. En particular, se enfrenta a la fuerte competencia de terceros países, en un momento de intenso repunte de los costes de producción, acentuado por la prolongada sequía y la guerra de Ucrania. En todo caso, a la vista de las cifras de comercio internacional, la citricultura española sigue siendo la más competitiva del mundo.
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  • La guerra en Ucrania condiciona la evolución del sector agroalimentario

    cataláninglés

    El aumento de los costes de producción a raíz de la guerra en Ucrania está afectando a todos los eslabones de la cadena alimentaria: producción, transformación, distribución y transporte. El impacto está siendo especialmente negativo en el sector primario, que también se ha visto perjudicado por unas condiciones meteorológicas poco favorables, en forma de sequía. El alza de los costes se está trasladando a los precios de los alimentos que paga el consumidor final, lo que está provocando un aumento del gasto en alimentación, en particular entre las familias de rentas más bajas. La nota más positiva la aporta el sector exterior: las exportaciones agroalimentarias siguen creciendo con fuerza en 2022 y los indicadores de competitividad no parecen haberse deteriorado a pesar del alza en los precios.

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    El sector primario acusa un entorno poco favorable para su actividad

    El primer semestre de 2022 arrojó unas cifras poco positivas para el sector primario español: el valor añadido bruto (VAB) retrocedió de forma marcada (–2,6% interanual en términos reales) debido a unas condiciones meteorológicas adversas (sequía) y al fuerte aumento de los costes de producción (energía, fertilizantes y piensos). Este comportamiento contrasta con el que experimentó el conjunto de la economía española, que creció de forma muy vigorosa durante la primera mitad del año (6,3% interanual), gracias al empuje del consumo privado y del turismo internacional, ambos apoyados por el fin de las restricciones asociadas a la pandemia. Como consecuencia, el sector primario ha perdido peso en la economía: mientras que en 2021 representaba el 2,8% del VAB total, en el 2T 2022 descendió al 2,1%. 

    El sector primario ha perdido peso en la economía: mientras que en 2021 representaba el 2,8% del VAB total, en
    el 2T 2022 descendió al 2,1%.

    El sector primario pierde peso en la economía

    Última actualización: 14 noviembre 2022 - 12:54

    Peso del sector primario

    Última actualización: 14 noviembre 2022 - 12:54

    Ciertamente, la falta de precipitaciones ha provocado una situación de sequía prolongada en gran parte de la geografía española: las reservas hidráulicas cayeron al 39% de su capacidad a inicios de agosto (el nivel más bajo desde 1995) y los niveles de humedad en la capa superficial del suelo también fueron bajos en la mayor parte del territorio.1 Estas condiciones han reducido el rendimiento de los cultivos, como por ejemplo el de cereales, cuya cosecha disminuyó en un 5,8% en la campaña 2021-2022, lo que representa 4,1 toneladas por hectárea en promedio frente a las 4,3 de la campaña anterior, según las estimaciones del MAPA.2

    • 1. Aunque la situación de la sequía prolongada mejoró de forma importante en marzo tras las fuertes lluvias registradas, mayo y junio volvieron a ser muy secos. Véase «Boletín mensual de estadística» del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (julio de 2022).
    • 2. «Evolución de los balances de cereales en España, Campañas 2020/2021 y 2021/2022», Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (julio de 2022).

    Las perspectivas del sector agroalimentario siguen estando altamente condicionadas por la evolución de la guerra en Ucrania y la crisis energética.

    Además, la guerra en Ucrania ha empujado al alza los precios de los insumos del sector primario, una tendencia que ya se había iniciado en 2021, pero que se ha acrecentado desde el estallido del conflicto. En particular, los costes de producción del sector primario se dispararon un 33% interanual en los cuatro primeros meses del año, tras haber aumentado ya un 13% en 2021. Aparte del fuerte repunte de los costes energéticos (un 88% interanual entre enero y abril de 2022), destaca el aumento del precio de los fertilizantes (94%), un insumo del que España es importador neto. No obstante, el componente que más contribuye al aumento de costes del sector primario (véase la tabla inferior) es el pienso, por su elevado peso en la estructura de costes, un 53,8% del total en 2021. Por otra parte, España importa aproximadamente la mitad del cereal destinado a la alimentación animal, un porcentaje que se eleva al 82% en el caso del maíz (cereal del que dependemos principalmente de Ucrania),3 por lo que el campo español está sufriendo las fluctuaciones de los precios de los cereales en los mercados internacionales, un aspecto que analizamos en detalle en el siguiente artículo de este informe. 

    En este sentido, es importante destacar que, recientemente, los precios de las principales materias primas agrícolas cotizadas en los mercados internacionales han descendido desde los máximos marcados en las primeras semanas del conflicto bélico, y los mercados de futuros apuntan a una tendencia algo más estable y en niveles similares a los de antes del estallido de la guerra. Este aspecto permite ser moderadamente optimista sobre las perspectivas de la evolución de los costes que soporta el sector.

    • 3. En 2020, un 39% de las importaciones españolas de maíz procedieron de Ucrania.
    Fuerte aumento de los costes del sector primario

    Para ayudar al sector a afrontar el encarecimiento de los costes de producción, el Gobierno ha aprobado distintas medidas de apoyo. En marzo, el primer plan de choque para hacer frente a la situación derivada de la guerra en Ucrania incluyó 430 millones de euros para el sector y, en junio, en el decreto de prórroga de las medidas de choque, se incluyeron 72 millones de euros más.4 Asimismo, el sector se está empezando a beneficiar de los proyectos financiados por los fondos NGEU (por ejemplo, se inició el segundo tramo de desembolsos destinados a la modernización del regadío), y se está poniendo en marcha el Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) del sector agroalimentario, con un presupuesto que se ha ampliado hasta los 1.800 millones de euros, y que se basa en tres ejes prioritarios: la transformación de la cadena de valor industrial, la digitalización del sector y el apoyo a la investigación científica.

    • 4. También se han aprobado medidas para afrontar la situación de sequía, cuantificadas en unos 450 millones de euros. Véase la nota de prensa «Rendición de cuentas en el primer semestre del año».
    La producción de la industria agroalimentaria resiste

    La industria de la alimentación ha seguido una tendencia ascendente en el primer tramo de 2022, con un avance del 3,4% en la producción industrial (variación interanual acumulada entre enero y junio, en términos reales) y del 17,7% en la cifra de negocios (valor nominal). La fabricación de bebidas experimentó una recuperación rápida en 2021, gracias a la reapertura tras la pandemia del canal HORECA (hoteles, restaurantes y cafeterías), una tendencia positiva que se ha prolongado en 2022. Asimismo, el alza de precios del productor está siendo menos intensa en la industria de fabricación de bebidas que en la de la alimentación. En concreto, el índice de precios industriales en la fabricación de bebidas ha aumentado un 3,8% interanual en el acumulado entre enero y junio de 2022, frente a un avance del 14,3% en la industria alimentaria y frente al significativo repunte del 21,1% en el conjunto de la industria manufacturera. Dentro de la rama alimentaria, destaca el alza de los precios de producción de los productos de molinería (32,0%), de productos para la alimentación animal (28,8%) y de aceites y grasas (27,6%), debido a que están más directamente afectados por el alza global del precio de los cereales y de los aceites vegetales. 

    La industria agroalimentaria se ha recuperado del golpe que supuso la pandemia y, por el momento, su actividad evoluciona positivamente.

    Industria agroalimentaria: producción y precios al alza

    Producción industrial

    Última actualización: 14 noviembre 2022 - 12:54

    Índice de precios industriales

    Última actualización: 14 noviembre 2022 - 12:54
    El empleo refleja las dinámicas de la actividad en cada sector, más favorables en la industria alimentaria y menos en el sector primario

    Gracias al buen desempeño de la rama de la alimentación y de la fabricación de bebidas, el mercado laboral evolucionó favorablemente en la industria agroalimentaria: el número de afiliados a la Seguridad Social ascendió a 462.000 personas en julio, unos 15.000 empleados más que hace un año. En cambio, la afiliación en el sector primario retrocedió un 3,4% interanual en julio de 2022 y cuenta con 37.000 afiliados menos que hace un año, acorde con las mayores dificultades por las que atraviesa el sector. Un aspecto muy positivo es la reducción de la tasa de temporalidad: en el 2T 2022, un 45,3% de los asalariados en la agricultura tenían un contrato temporal, lo que representa 8,3 p. p. menos que un año antes, como consecuencia de la reforma laboral que entró en vigor en marzo. Con todo, todavía es pronto para hacer una evaluación más completa del impacto de la reforma en un sector cuyo carácter es muy estacional.

    Afiliados del sector primario

    Última actualización: 14 noviembre 2022 - 12:54

    Afiliados de la industria agroalimentaria

    Última actualización: 14 noviembre 2022 - 12:54
    El gasto en alimentos aumenta por el alza de los precios

    El aumento de costes en todos los eslabones de la cadena alimentaria, incluidos el transporte y la distribución, se ha ido trasladando al precio de los alimentos que paga el consumidor final. En julio, el IPC de los alimentos subió un 12,4% interanual (11,9% los alimentos elaborados y 13,4% los no elaborados), contribuyendo en 3,3 p. p. a la inflación general (10,8% en julio). Es importante señalar que el shock que explica este incremento es externo, exógeno y común a los países de nuestro entorno: se está produciendo también en el conjunto de la eurozona (+9,8% interanual en julio), con mayor o menor intensidad en los distintos países (+11,5% en Alemania, +12,2% en Portugal, +8,6% en Italia y +6,0% en Francia). Las perspectivas son que la inflación de los alimentos siga elevada durante unos meses más, por el retardo con el que suelen trasmitirse los shocks de precios a través de la cadena alimentaria. Pero es de esperar que las presiones inflacionistas tiendan a moderarse, si no se producen nuevos shocks, gracias a la reciente contención de los precios de los productos agrícolas en los mercados internacionales y de los costes de transporte (ligados al precio del petróleo). En el siguiente artículo de este Informe Sectorial tratamos esta cuestión con más detalle.

    España: IPC general y alimentos

    Última actualización: 14 noviembre 2022 - 12:54

    IPC alimentos

    Última actualización: 14 noviembre 2022 - 12:49

    El alza de los precios alimentarios está afectando a la cantidad de alimentos que consumen los hogares. Según el índice de las ventas al por menor del INE, las ventas en alimentación crecieron un 6,2% interanual en el primer semestre de 2022 a precios corrientes (es decir, aumenta el gasto nominal en alimentos), pero retrocedieron un 1,4% a precios constantes (se ajusta la cantidad consumida). El indicador del Monitor de Consumo de CaixaBank Research, basado en los pagos con tarjetas en supermercados y establecimientos de alimentación (gasto nominal), muestra que entre finales de febrero y principios de marzo tuvo lugar un incremento de las compras de acopio, ante el temor a una posible falta de suministro. Desde entonces, y hasta el mes de julio, el gasto alimentario habría crecido un 11,6% interanual en promedio, frente a un avance del 4,6% interanual en enero y febrero, antes del estallido de la guerra. 

    El gasto con tarjetas españolas en supermercados y grandes superficies de alimentación ha aumentado tras el estallido del conflicto bélico en Ucrania.

    Los datos internos de CaixaBank permiten analizar la evolución del gasto en alimentación según el nivel de ingresos del hogar. El siguiente gráfico muestra que los hogares de ingresos bajos son los que más han incrementado el gasto en alimentación en los meses más recientes, un resultado que se podría explicar por el mayor peso que tienen los alimentos que han sufrido aumentos de precios más relevantes en la cesta de consumo de los hogares de renta baja.

    Cabe esperar, de hecho, que el consumo de alimentos dentro y fuera del hogar se reajuste y que aumenten las compras minoristas para compensar un menor gasto en restauración. Sin embargo, por el momento los datos de gasto en restauración siguen mostrando globalmente una muy buena evolución en términos nominales (+59% en julio respecto al mismo mes de 2019)5 gracias a la excelente temporada turística, aunque en los próximos meses estas cifras podrían moderarse. 

    • 5. Estas cifras, en términos nominales, se ven afectadas por la sustitución del efectivo por pago con tarjeta.

    Gasto con tarjetas en alimentación según los ingresos del hogar

    Última actualización: 14 noviembre 2022 - 12:54
    Las exportaciones agroalimentarias españolas siguen al alza, apoyadas por la elevada competitividad del sector

    En lo que va de año, las exportaciones agroalimentarias españolas han seguido mostrando un excelente comportamiento y han registrado un crecimiento del 14,1% interanual en el acumulado de enero a junio de 2022, hasta alcanzar los 61.223 millones de euros (acumulado de 12 meses). Por su parte, las importaciones agroalimentarias aceleraron el paso (30,2% interanual entre enero y junio), de modo que el superávit exterior de bienes agroalimentarios se situó en el 1,2% del PIB (frente al 1,5% en 2021).

    Las exportaciones agroalimentarias siguen avanzando, pero el repunte de las importaciones reduce el superávit comercial

    Última actualización: 14 noviembre 2022 - 12:54

    Las exportaciones de todos los grupos de productos han aumentado en el primer semestre de 2022 en términos nominales, aunque las de cárnicos apenas avanzaron (0,1% interanual), debido al notable retroceso de la exportación de carne de cerdo a China.6 En el lado positivo, destaca el incremento de las exportaciones de grasas y aceites (aceite de oliva, aceite de girasol), legumbres y hortalizas (pimientos, berenjenas, tomates, pepinos, etc.), moluscos y pescado fresco, preparaciones alimenticias, jugos y carne de bovino. Parte de este buen desempeño se explica por el incremento del precio de los bienes exportados pues, en términos de volumen, las exportaciones de algunos grupos de productos retrocedieron en el primer semestre del año (frutas, carne, legumbres y hortalizas, bebidas, lácteos, etc.). Véase la última columna de la tabla de la página siguiente.

    • 6. Las exportaciones españolas de carne porcina a China se multiplicaron por 7 entre mayo de 2019 y mayo de 2021, a raíz del extraordinario crecimiento de la demanda de China ante una producción doméstica gravemente afectada por la peste porcina africana. Sin embargo, en el último año hasta junio de 2022, las exportaciones de carne porcina a China han descendido un 70%, aunque gran parte de estas exportaciones se han podido redirigir a otros mercados.

    Destaca el incremento de las exportaciones de grasas y aceites, legumbres y hortalizas, moluscos y pescado fresco, preparaciones alimenticias, jugos y carne de bovino.

    Exportaciones agroalimentarias por grupos de productos

    España ocupa una destacada posición en el ranking mundial de exportadores de productos agroalimentarios (séptimo mundial, cuarto en la UE) gracias a la elevada competitividad del sector.

    Un aspecto que preocupa actualmente es el impacto que pueda tener el alza de costes que sufre el sector en su competitividad. Una forma de analizar la relación competitividad-precio es a través del coste laboral por unidad de producto (CLU), definido como la ratio entre el coste laboral por trabajador y la productividad por ocupado. La evolución de esta variable permite aproximar la ganancia o pérdida de competitividad, pues un aumento del CLU implica una pérdida de competitividad, al aumentar el coste laboral para obtener una unidad de producto. 

    En el siguiente gráfico se puede observar que el CLU del sector primario descendió de forma marcada en 2020, especialmente al inicio de la pandemia (ganancia de competitividad). Sin embargo, desde el 1T 2021, el CLU ha ido creciendo y hoy en día se encuentra en un nivel muy similar al de la prepandemia, lo que señala que la competitividad del sector se mantuvo en el conjunto del periodo. Además, el comportamiento del sector primario está siendo más favorable que el del conjunto de la economía, que habría aumentado los CLU en un 4,8% entre el 4T 2019 y el 2T 2022. Asimismo, el sector exterior se verá apoyado por la depreciación del euro, de alrededor del 3% entre enero y julio de 2022 frente a una cesta de monedas de países desarrollados y de más del 10% respecto al dólar estadounidense.

    El sector primario mantiene su competitividad

    Última actualización: 14 noviembre 2022 - 12:54
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Los precios de la luz están por las nubes, ¿y el importe de su recibo?

Analizamos los recibos de electricidad particulares domiciliados en CaixaBank para determinar como afectó el aumento de los precios en la economía de las familias españolas. 

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Photo by Robert Linder on Unsplash

2021 fue un año convulso en el mercado de la electricidad.1 Los precios aumentaron de manera alarmante a partir de julio y el año terminó con el megavatio hora (MWh) alrededor de los 300 euros en el mercado mayorista.2 El Gobierno, para reducir el impacto de este aumento de precios en los consumidores, implementó varias medidas impositivas, como la rebaja del IVA o la suspensión temporal del impuesto de producción eléctrica. Entremedio, las tarifas por tramos horarios también se modificaron para incentivar un uso más eficiente de la energía. Así que la pregunta es, ¿cuál fue el impacto final en los bolsillos de las familias?

Lo analizamos a partir de los recibos de electricidad domiciliados en CaixaBank por parte de los clientes particulares.3 Claro está que el recibo de la luz de un hogar depende de muchos factores: la energía consumida, el precio de esta, los impuestos vigentes, la tarifa contratada, etc. Pero al final lo que afecta al consumo de los hogares es el importe que en cada momento acaban pagando por el suministro. Y, a pesar de todos los acontecimientos, a lo largo de 2021 el importe del recibo de la luz mediano fue bastante similar al del año 2018,4 año prepandemia, con precios en el mercado mayorista similares a los del primer semestre de 2021. En el 1T 2021, el recibo mediano (es decir, la mitad de los hogares pagaron un importe menor y la otra mitad uno mayor) era de 68 euros, el mismo importe que en el 1T 2018. En el 4T 2021, el recibo mediano ascendía a 60 euros, un importe un 3,6% menor al del recibo mediano en el 4T 2018.

  • 1. Para más detalle de los factores detrás del aumento de los precios de la electricidad, véase el Focus «El impacto del aumento del precio de la electricidad sobre la economía española» en el IM12/2021.
  • 2. En el primer semestre de 2021 el precio promedio del MWh en el mercado mayorista fue de 60 euros.
  • 3. Para ello, agregamos los importes de los recibos de luz domiciliados para cada cliente particular cada mes (excluimos empresas y autónomos). Asimismo, diferenciamos entre aquellos clientes que tienen contrato con tarifa libre (normalmente con un precio fijo durante la duración del contrato) o con la tarifa regulada PVPC en una de las compañías que ofrecen los precios regulados (véase https://sede.cnmc.gob.es/listado/censo/10).
  • 4. En el acumulado del año 2021, el recibo mediano ascendió a 743 euros, mientras que en 2018 fue de 748 euros (–0,6%, y –5,1% ajustado por la inflación).
España: evolución mensual del recibo de la luz mediano
El importe del recibo mediano del mercado libre desciende y aumenta el del regulado

Sin embargo, este resultado cambia radicalmente si lo analizamos en función del tipo de contrato que tiene cada hogar. En el mercado regulado, que corresponde al 39% de los hogares,5 el recibo mediano en el 4T 2021 ascendió a 54 euros, un 13% superior al recibo mediano del 4T 2018 (+28% respecto al del 4T 2019 y +32% respecto al del 4T 2020).6 En cambio, en el mercado libre, el recibo mediano en el 4T 2021 se redujo hasta los 61 euros, un 16% menos que en el 4T 2018 (–18% respecto al 4T 2019 y –14% respecto al 4T 2020).7 Estas marcadas diferencias se deben a que, en el mercado libre, los precios de la energía son fijos por el periodo establecido en el contrato y solo se actualizan cuando este se renueva, por lo que las rebajas impositivas han beneficiado a los hogares que tienen este tipo de contrato. En cambio, en el mercado regulado los precios de la energía son variables y cambian cada día y hora (corresponden al llamado precio voluntario para el pequeño consumidor, o PVPC), por lo que los aumentos de precios se han trasladado más rápidamente a la factura y han sido superiores a la rebaja impositiva.

  • 5. De los consumidores particulares con potencia contratada menor a 10 kW (Boletín de Indicadores Eléctricos, noviembre de 2021, CNMC).
  • 6. En el acumulado del año 2021, el recibo mediano en el mercado regulado ascendió a 579 euros (559 euros en 2018).
  • 7. En el acumulado del año 2021, el recibo mediano en el mercado libre ascendió a 861 euros (902 euros en 2018).
España: evolución mensual del recibo de la luz mediano en el mercado libre (precio fijo) y en el regulado (PVPC)
España: variación en el recibo de la luz del mercado libre (precio fijo) y del mercado regulado (PVPC)
Los incrementos en el recibo se concentran en los hogares con mayor consumo eléctrico del mercado regulado

Si lo analizamos en función del importe del recibo, observamos cómo en el mercado libre los recibos disminuyeron de forma generalizada en el 4T 2021, tanto los de menor como los de mayor importe. Concretamente, el recibo del percentil 10 (25 euros) fue un 21% inferior al de 2018, y el recibo del percentil 90 (142 euros) fue un 12% inferior al del 4T 2018. En cambio, en el mercado regulado los recibos de mayor importe están más perjudicados por el encarecimiento de la energía. El recibo del percentil 90 (119 euros en el 4T 2021) fue un 22% superior al del 4T 2018, un aumento claramente superior al del recibo mediano. En contrapartida, la rebaja temporal de precios para los beneficiarios del bono social se observa en los recibos de menor importe: el recibo del percentil 10 en el 4T 2021 (18 euros) fue un 18% menor al del 4T 2018.

En resumen, el año 2021 fue electrizante para el recibo de la luz, pero no afectó a todos los consumidores por igual. El año 2022 no parece que vaya a ser menos. Parte del aumento de precios en el mercado mayorista en 2021 puede trasladarse al mercado libre a medida que se renueven contratos, aunque si los precios en el mercado mayorista se reducen, este efecto será temporal. Lo que parece claro es que la factura eléctrica seguirá dando que hablar.