• La digitalización del sector agroalimentario: ¿qué nos dice Twitter?

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    La tecnología avanza a un ritmo frenético y ofrece a la cadena agroalimentaria numerosas oportunidades para que su producción sea más eficiente y sostenible. Además, la irrupción de la COVID-19 ha puesto de manifiesto que las empresas más digitalizadas pudieron continuar con sus actividades con más facilidad que el resto. En este artículo examinamos el grado de popularidad de las distintas tecnologías digitales que se utilizan en el sector primario y en la industria agroalimentaria a partir del análisis de texto de más de 2 millones de mensajes en la red social Twitter. Todas ellas son imprescindibles para crear un ecosistema conectado que formará la cadena alimentaria 4.0 del futuro.

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    La llegada inesperada de la pandemia ha puesto de manifiesto que las empresas más digitalizadas estaban más preparadas para adaptarse a la nueva situación y pudieron continuar con sus actividades de forma mucho más fluida que el resto. No cabe duda de que, en el nuevo entorno, la transformación digital de las empresas se presenta como un aspecto ineludible para fortalecer la competitividad empresarial. 

    El big data, la robótica, el internet de las cosas y el blockchain son algunos ejemplos de las nuevas tecnologías digitales que gradualmente están adoptando las empresas, en particular en el sector agroalimentario. La tecnología avanza a un ritmo frenético y está ofreciendo a la cadena agroalimentaria numerosas oportunidades para producir de una manera más eficiente y sostenible. Sin embargo, la información estadística sobre el grado de adopción de dichas tecnologías es limitada, y la fuente estadística oficial más completa1 no proporciona información sobre el sector primario. A continuación, presentamos un novedoso análisis sobre la «popularidad» de las nuevas tecnologías digitales en el sector agroalimentario a partir de la información de Twitter.

    • 1. Encuesta sobre el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y el comercio electrónico en las empresas, elaborada por el INE.
    Twitter como una fuente de información para detectar tendencias de futuro

    La información de Twitter puede ser muy valiosa para detectar nuevas tendencias de futuro, pues permite analizar la popularidad de determinados términos, según la frecuencia con la que aparecen en los tuits. Es cierto que no es lo mismo «hablar de ello» que haber implementado con éxito las distintas tecnologías digitales en el funcionamiento recurrente de la empresa. Por este motivo, los resultados que presentamos a continuación deben interpretarse sencillamente como indicativos de nuevas tendencias que pueden estar arraigándose en las empresas del sector agroalimentario. 

    La información de Twitter permite analizar el grado de «popularidad»

    de las distintas tecnologías digitales en el sector agroalimentario según la frecuencia en la que aparecen mencionadas en los tuits.

    Para este estudio, se procesó información de más de 24 millones de tuits emitidos por usuarios individuales y medios digitales durante el periodo 2017-2019. Entre ellos, 2 millones correspondían al sector agroalimentario. Usando técnicas de procesamiento de lenguaje natural, se categorizaron los tuits según las menciones de distintas tecnologías digitales y según el sector de actividad.2 La clave para obtener información relevante de las redes sociales pasa por definir previamente palabras «semilla» que permitan identificar los documentos correspondientes a cada uno de los sectores de actividad, y palabras «semilla» relacionadas con las distintas tecnologías digitales de interés.3 Mediante un algoritmo de machine learning se identificaron adicionalmente otras palabras relacionadas con el concepto en cuestión y que no fueron incluidas inicialmente, de modo que se amplió el espectro de documentos analizados. En este estadio, es importante hacer un cuidadoso cribado de palabras polisémicas (es decir, las que tienen más de un significado, como, por ejemplo, la palabra «reserva», que tanto puede referirse a la habitación de un hotel como a un vino).

    • 2. Este análisis fue realizado en colaboración con Citibeats, empresa especialista en el procesamiento de lenguaje natural no estructurado.
    • 3. Por ejemplo, las palabras «semilla» usadas para identificar el big data fueron: analytics, arquitectura de sistemas, data mining, database, inteligencia empresarial, Python y SQL, entre otras (además de big data propiamente).
    ¿Cuál es el grado de digitalización del sector agroalimentario según Twitter?

    Para valorar el grado de digitalización del sector agroalimentario según los datos de Twitter, necesitamos primero poner en perspectiva cuán habituales son los tuits sobre digitalización en otros sectores de actividad. El sector más digitalizado según nuestro análisis es el de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC): un 3,2% de los tuits del sector contienen términos relacionados con la digitalización, un resultado que no sorprende, dada la propia naturaleza del sector. A continuación, encontramos el sector de las finanzas y los seguros, con un 2,7% de los tuits. 

    En el sector primario, este porcentaje es claramente inferior, del 0,6%, pero similar al 0,7% de las actividades profesionales, científicas y técnicas. En el caso de la industria agroalimentaria, el porcentaje de tuits sobre digitalización es solamente del 0,3%, muy próximo al sector de las manufacturas básicas (que aglutina la industria textil, la madera, el papel y las artes gráficas) y que presenta el porcentaje más bajo entre los sectores analizados, del 0,2%.

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    ¿Qué tecnologías digitales son más populares en el sector agroalimentario según Twitter?

    La riqueza de información obtenida de Twitter permite detectar las herramientas digitales más populares en cada sector de actividad según la frecuencia con la que se mencionan en los tuits analizados. Según nuestro análisis, una gran parte de los tuits del sector primario sobre digitalización suele incluir temas de big data (un 45% del total de tuits sobre digitalización). Un claro ejemplo de la aplicación de big data en el sector se encuentra en las denominadas técnicas de «agricultura de precisión», que requieren del análisis de grandes cantidades de información con el fin de optimizar la toma de decisiones para aumentar la producción y, a su vez, garantizar la sostenibilidad. Estas técnicas se usan, por ejemplo, para calcular las necesidades de riego de los cultivos teniendo en cuenta las condiciones climáticas (la radiación solar, el viento, la temperatura y la humedad relativa) y las características de los cultivos (especie, estado de desarrollo, densidad de plantación, etc.). Para realizar este cálculo, se necesitan datos meteorológicos actualizados en tiempo real, una elevada capacidad de computación y una gran velocidad de transmisión de la información para que el sistema de riego automático se ajuste debidamente. Esta tecnología ayuda a hacer más eficiente el uso del agua, un aspecto muy relevante en áreas de clima mediterráneo, altamente vulnerables al cambio climático y donde el agua es un factor limitante. 

    El «big data», el internet de las cosas y la robótica son las tecnologías más populares

    en el sector primario, y son indispensables para avanzar en la aplicación de técnicas de agricultura de precisión y la automatización inteligente del campo.

    Otras tecnologías populares en el sector primario son el internet de las cosas (16% de los tuits) y la robótica, incluyendo los drones (10% de los tuits). Las nuevas tecnologías digitales prometen ser una revolución en el ámbito de la agricultura y la ganadería en pleno siglo XXI, tal y como la clásica mecanización del campo lo fue en el siglo XX. Así, la maquinaria agrícola 4.0 (aquella más cercana a los robots de las películas de ciencia ficción que al tractor que estamos acostumbrados a ver en todas las explotaciones del país) permite aumentar la productividad a la vez que mejora las condiciones de trabajo en el campo. Esta tendencia hacia una mayor automatización de las tareas agrícolas se ha visto reforzada a raíz de la pandemia de coronavirus, pues la dificultad para contratar trabajadores de temporada debido a las restricciones a la movilidad internacional ha provocado un aumento del interés en la robótica y la automatización agrícola. En efecto, las empresas que fabrican robots para la agricultura han detectado un fuerte aumento de pedidos, por ejemplo, de robots que recogen fresas a la vez que eliminan el moho con una luz ultravioleta.4

    El uso de los drones merece una mención especial, pues ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años y sus aplicaciones son cada vez más amplias: desde la detección temprana de plagas mediante la inspección aérea de grandes áreas de cultivo, hasta la localización de jabalíes mediante cámaras térmicas para impedir el contagio de peste porcina africana a los cerdos de granja.5

    • 4. Véase Financial Times Agritech «Farm robots given Covid-19 boost», 30 de agosto de 2020.
    • 5. Véase http://www.catedragrobank.udl.cat/es/actualidad/drones-contra-jabalies

    Popularidad de las distintas tecnologías digitales en el sector agroalimentario

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    El blockchain es la tecnología que más destaca en la industria agroalimentaria (30% del total de tuits sobre digitalización del sector). No podría ser de otra manera, pues tiene múltiples aplicaciones para la industria de la alimentación y las bebidas. Gracias a una cadena de registros inalterables y confiables, el blockchain permite ofrecer una trazabilidad completa de los productos en todos los eslabones de la cadena alimentaria. Así, el simple escaneo de un código QR proporciona acceso a toda la información referente a la procedencia, el método de producción, los tratamientos veterinarios recibidos, los ingredientes empleados, etc. Muchas empresas agroalimentarias ya están experimentando en la actualidad con el blockchain, puesto que ofrece claros beneficios en términos de la transparencia sobre el origen, la calidad del producto y la seguridad alimentaria, aspectos cada vez más valorados por los consumidores. La tecnología blockchain se está empleando también para limitar el desperdicio alimentario, otro reto ineludible del sector.

    El «blockchain» permite la autenticación digital

    de los productos alimentarios y permite su trazabilidad en todos los eslabones de la cadena alimentaria.

    En relación con otros sectores, ¿en qué herramientas destaca el sector agroalimentario?

    Hay algunas tecnologías digitales que son poco populares en todos los sectores de actividad, quizá porque tienen un rango de aplicación más limitado o específico. Es decir, tecnologías que, a pesar de tener un bajo porcentaje de tuits en términos absolutos según nuestro análisis, pueden tener una popularidad relativamente alta para un sector en comparación con el resto de los sectores. 

    Para detectar estos casos, calculamos una nueva métrica, el índice de concentración, que tiene en cuenta la popularidad relativa de las tecnologías en un sector respecto al resto de los sectores.6 Con esta metodología, obtenemos que el sector primario sigue destacando en big data. En concreto, el sector primario concentra un 9,2% del total de tuits sobre big data emitidos por todos los sectores, un porcentaje muy superior al 3,1% que representan los tuits del sector primario sobre el total de tuits analizados (véase en la siguiente tabla que el índice de concentración es igual a 3 en este caso). También observamos que el sector destaca en el internet de las cosas, como ya habíamos comentado, pero descubrimos que la nanotecnología también es una tecnología popular en el sector primario en términos relativos. Es decir, a pesar de que solo un 3,8% de los tuits del sector primario tratan temas de nanotecnología, este porcentaje es elevado en comparación con el 1,7% que representan los tuits de nanotecnología sobre el total (es una tecnología poco popular en general en todos los sectores, pero en el sector primario es algo más popular que en otros). Este dato no sorprende, puesto que la ingeniería genética es uno de los campos en los que más ha avanzado la tecnología para incrementar la productividad de los cultivos. Por ejemplo, al optimizar el rendimiento de las cepas es posible desarrollar plantas mucho más resistentes a las condiciones climáticas extremas o a las plagas.

    • 6. El índice de concentración se calcula como la ratio entre (1) el porcentaje de tuits de una tecnología y sector respecto al total de tuits de esta tecnología, y (2) el porcentaje de tuits de un sector respecto el total de tuits de todos los sectores. Valores superiores a 1 indican que la tecnología es relativamente más popular en ese sector.

    Índice de la concentración de tuits de cada tecnología respecto a los otros sectores

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    Finalmente, la realidad virtual y aumentada también es una tecnología relativamente popular en la industria agroalimentaria. En concreto, la industria agroalimentaria concentra un 6,2% del total de tuits sobre realidad virtual y aumentada emitidos por todos los sectores, un porcentaje que más que duplica el 2,5% que representan los tuits del sector primario sobre el total de los analizados (el índice de concentración es igual a 2,5 en este caso). Esta tecnología usa entornos virtuales (realidad virtual) o incorpora elementos virtuales a la realidad (realidad aumentada) que aportan conocimiento e información de utilidad para la optimización de los procesos. En un principio puede sorprender que esta tecnología sea relativamente popular en la industria agroalimentaria, pero sus usos se van extendiendo a medida que la industria va implantando las tecnologías digitales en sus procesos de producción, en la denominada industria 4.0. Un ejemplo concreto del uso de esta tecnología es el de la reparación de averías. Cuando se produce una avería, el operario utiliza gafas de realidad aumentada para, a través de ellas, seguir los pasos detallados en los manuales de instrucciones virtuales que se le proyectan sobre la lente para ayudarle a resolver la incidencia. Las gafas reconocen las diferentes partes de la máquina y le indican visualmente al operario dónde debe actuar para solucionar el problema.

    Los ejemplos para la aplicación de las nuevas tecnologías digitales en el sector agroalimentario son numerosos. Nos encontramos ante una revolución que está llamada a transformar los distintos eslabones de la cadena alimentaria: desde la explotación de datos y el uso de drones para lograr cosechas más eficientes, hasta el empleo de la tecnología blockchain para mejorar la trazabilidad de los productos finales que llegan a nuestros hogares. En definitiva, el futuro nos traerá la cadena alimentaria 4.0, un ecosistema totalmente conectado del campo a la mesa.

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¿Cómo modificará el teletrabajo la movilidad urbana y las decisiones residenciales?

¿Cuáles son las implicaciones del teletrabajo en la movilidad urbana y, desde una perspectiva a más largo plazo, sus implicaciones en el mercado inmobiliario residencial?

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Teletrabajo

La pandemia de coronavirus ha obligado a teletrabajar a un elevado porcentaje de españoles. Y aunque con el levantamiento de las medidas de distanciamiento social este porcentaje ha ido disminuyendo, muchas empresas ya se están planteando la opción de ofrecer a sus empleados una modalidad de trabajo más flexible, en la que se combinen jornadas presenciales en la oficina con otras en remoto.

Ante esta previsible tendencia al alza del teletrabajo, en este artículo analizaremos sus implicaciones en la movilidad urbana y, desde una perspectiva a más largo plazo, sus implicaciones en el mercado inmobiliario residencial. Al fin y al cabo, muchas familias deciden comprar una vivienda cerca de su lugar de trabajo para minimizar el tiempo que destinan a los desplazamientos. Pero si la necesidad de acudir presencialmente al trabajo se limita a unos pocos días a la semana, la decisión de dónde residir puede variar considerablemente.

Potencial de teletrabajo: mayor en las grandes ciudades y también entre los trabajadores altamente cualificados

Para responder a las dos preguntas que nos planteamos (movilidad urbana y lugar de residencia), ante todo es necesario analizar el potencial de teletrabajo que existe según el lugar de residencia de los trabajadores.

En 2019, tan solo un 4,9%1 de los ocupados en España recurrían a la opción de trabajar desde casa de forma habitual. Sin embargo, teniendo en cuenta las tareas que llevan a cabo los trabajadores en distintas profesiones, se estima que nada menos que un tercio del total de los empleados españoles podría desempeñar sus ocupaciones en remoto.2 Es decir, existe un elevado potencial para incrementar el número de personas que teletrabajan.

Pero, ¿es este potencial homogéneo a toda la geografía española o hay diferencias importantes? Lo que observamos es que el potencial de teletrabajo es muy superior en las grandes ciudades, tal y como se recoge en el primer gráfico. Así, si clasificamos los municipios españoles según su densidad de población, obtenemos que un 39% de los trabajadores que residen en grandes ciudades podrían teletrabajar, frente a un 30% en zonas urbanas intermedias y un 23% en las zonas rurales.

  • 1. Según datos de Eurostat: https://ec.europa.eu/eurostat/web/products-eurostat-news/-/DDN-20200424-1.
  • 2. Estimación propia de acuerdo con los microdatos de la EPA y la metodología de Dingel y Neiman (2020). Véase el Focus «La COVID-19 da un empujón al teletrabajo» en el IM06/2020.
Potencial del teletrabajo por CC. AA. según la densidad de población del municipio de residencia

Que las grandes ciudades presenten un mayor potencial de teletrabajo no sorprende, puesto que es ahí donde se concentra un porcentaje muy elevado de empleos de «oficina» con un potencial de teletrabajo alto en comparación con los trabajos en fábricas o en el campo, más comunes en zonas urbanas intermedias o rurales.3 Sin embargo, lo que sí puede resultar sorprendente es la considerable diferencia entre ambos porcentajes, cercana a los 20 puntos entre las grandes ciudades y las zonas rurales.

Si realizamos el mismo ejercicio a nivel de comunidad autónoma, observamos, en general, la misma distribución: un mayor porcentaje de potencial de teletrabajo en las zonas urbanas respecto a las rurales. Entre ellas destaca la Comunidad de Madrid, que supera con mucho el promedio español, con un porcentaje de potencial de teletrabajo en las grandes ciudades del 45%. La localización de numerosas sedes centrales administrativas de grandes empresas, la concentración de universidades o el porcentaje de funcionarios (por encima del promedio nacional) explican, seguramente, buena parte de esta diferencia.

Dado que nos interesa analizar el impacto del teletrabajo en la movilidad y en la toma de decisiones sobre el lugar de residencia, nos centraremos en los trabajadores jóvenes, entre 25 y 39 años, pues es la franja de edad en la que se suele formar un hogar. En general, los jóvenes tienen un potencial de teletrabajo similar al del conjunto de la población. Sin embargo, un factor que influye de forma decisiva en el po­­tencial de teletrabajo es el nivel de estudios alcanzado: los trabajadores jóvenes con educación superior tienen un potencial de teletrabajo muy elevado (del 54%) frente al 17% de los trabajadores jóvenes con educación secundaria o el 10% de menor nivel educativo. Asimismo, el potencial de teletrabajo de los trabajadores con educación superior es mucho más alto en las grandes ciudades que en las zonas rurales. En concreto, allí el potencial de teletrabajo de los jóvenes universitarios se emplaza en el 58% respecto al 43% en las zonas rurales, lo que supone una diferencia de 15 puntos. Además, el porcentaje de trabajadores jóvenes con educación superior es mucho más elevado en la ciudad que en el campo (un 56,9% y un 37,2%, respectivamente). Por tanto, es de esperar que el incremento del teletrabajo tenga una mayor incidencia en las decisiones de los jóvenes universitarios que viven en las ciudades.

  • 3. Los datos que obtenemos hacen referencia al potencial de teletrabajo de las personas que viven en las ciudades frente a zonas más rurales, y no al potencial de las ocupaciones que existen en estas localizaciones. Sin embargo, estamos suponiendo que un porcentaje importante de las personas que viven en las ciudades trabajan en dichas ciudades y lo mismo en las zonas rurales.
Potencial del teletrabajo de los jóvenes según el nivel educativo y la densidad de población del municipio de residencia
A corto plazo: teletrabajo y movilidad urbana

Si el teletrabajo se hace más prevalente, entonces se reducirá la frecuencia con la que los trabajadores se desplazarán a su puesto de trabajo. A corto plazo, si asumimos que los trabajadores no cambian su lugar de residencia, ¿de cuántos desplazamientos diarios menos estaríamos hablando?

Recientemente, a raíz de la COVID-19, el INE ha publicado unos datos muy novedosos de movilidad basados en la geolocalización de los teléfonos móviles.4 Aunque los datos no se restringen a los trabajadores, son una buena aproximación para los ocupados que entran en las grandes urbes españolas. Según estos registros, las 10 ciudades más pobladas de España reciben, en promedio, algo más de 40.000 personas a diario. Y, como no podía ser de otra manera, Madrid lidera el ranking de entradas, con más de 100.000, seguida de Barcelona, con más de 70.000. Bilbao también destaca en las primeras posiciones, al recibir diariamente cerca de 34.000 personas, lo que representa casi el 10% de los residentes de la ciudad (véase el tercer gráfico).

  • 4. Los datos se pueden consultar interactivamente en: https://www.ine.es/covid/covid_movilidad.htm. En este artículo usamos los datos de la semana de referencia (del 18 al 21 de noviembre de 2019).
Movilidad hac ia las 10 ciudades españolas más pobladas

¿Cuántos de estos desplazamientos podrían verse afectados por el incremento del teletrabajo? Aunque es difícil dar respuesta a esta pregunta, los datos disponibles nos pueden dar una idea de la magnitud. Si asumimos que en torno al 35% de los desplazamientos hacia las grandes ciudades tienen lugar por razones ocupacionales5 y que el potencial de teletrabajo de los trabajadores que se desplaza es cercano al 40% (cifra que corresponde al potencial de teletrabajo en zonas urbanas, y de los cuales aproximadamente el 5% ya teletrabaja), entonces la movilidad diaria hacia las grandes ciudades podría llegar a reducirse en un 12,5%. Sin embargo, dado que el trabajo desde casa suele combinarse con jornadas laborales presenciales, posiblemente la reducción de los desplazamientos sería inferior. Por ejemplo, si se trabaja desde casa el 60% del tiempo, entonces, la movilidad urbana se reduciría alrededor del 7%. Se trata de una cifra con relevantes implicaciones para la descongestión de las vías de entrada a las ciudades y la reducción de la contaminación.6

  • 5. Estimación basada en el estudio de movilidad de la ATM (EMEF.18).
  • 6. Además, también se vería afectada la movilidad dentro de las grandes ciudades como consecuencia de los menores desplazamientos que podrían llevar a cabo los ciudadanos que viven y trabajan en esta misma ciudad y optan también por un mayor teletrabajo. Ello supondría un cambio relevante en el medio ambiente, puesto que, en las principales ciudades europeas, el 40% de las emisiones de CO2 procedentes del transporte de carretera son consecuencia de esta movilidad urbana interna.
A largo plazo: teletrabajo y mercado inmobiliario residencial

Más allá de las implicaciones de movilidad urbana a corto plazo, si estos cambios en los hábitos laborales se consolidan, pueden generar un replanteamiento del lugar de residencia de un número considerable de personas, muchas de las cuales viven actualmente en las grandes ciudades. Así, por ejemplo, los compradores del futuro pueden estar dispuestos a pagar menos por las viviendas más caras de las ciudades, puesto que un importante número de los demandantes habituales (personas con un alto nivel educativo que trabajan en las oficinas) podría optar por una vivienda más alejada del centro urbano. Además, el comprador de esta residencia en la periferia de las grandes urbes seguramente exigirá más metros cuadrados para acomodar uno o dos despachos en los que poder efectuar parte de su jornada laboral, y demandará jardines y zonas comunes, puesto que parte de su tiempo libre lo disfrutará en la propia vivienda, al hallarse en zonas con una menor oferta cultural y de ocio.

El incremento de la popularidad de la búsqueda en Google «comprar casa» tras el estallido de la pandemia fue indicativo de un posible cambio de tendencia en esta línea. Así, si el teletrabajo termina consolidándose, la oferta de vivienda residencial tendrá que adaptarse a estas nuevas preferencias en cuanto a la localización y la tipología de vivienda. También los planes de urbanismo deberán revisarse para acomodar esta mayor demanda tanto residencial como de servicios públicos (escuelas, hospitales, etc.) e infraestructuras de transporte.7 Se trata de transformaciones que, al fin y al cabo, podrían ayudar a conseguir un mejor equilibrio territorial.8

¡Esto no significa que nadie quiera vivir en la ciudad! Muchos trabajos, como los relacionados con el turismo o los servicios personales, difícilmente pueden realizarse en remoto. Por otro lado, las preferencias de los hogares son muy variadas y hay quien escoge vivir en la ciudad no por su trabajo sino por su amplia oferta comercial, cultural y de ocio. Asimismo, las ciudades han sido y seguirán siendo ejes de desarrollo gracias a las notables sinergias que tienen lugar en su seno en lo que respecta a la generación, difusión y acumulación de conocimiento. Por tanto, es difícil que el incremento del teletrabajo llegue a revertir la tendencia secular hacia una mayor urbanización y densidad de población en las ciudades, pero sí que podría contribuir a moderarla.

  • 7. En este sentido, se incrementarían los desplazamientos hacia las grandes ciudades en los días en los que se acude presencialmente al lugar de trabajo, dando lugar a un efecto incierto del teletrabajo sobre la movilidad urbana a largo plazo.
  • 8. La mayor prevalencia del teletrabajo también podría implicar cambios importantes dentro del sector de propiedades comerciales. Todos estos cambios en la demanda y la oferta provocarían un ajuste de los precios relativos de oficinas, locales comerciales, etc. entre las distintas ubicaciones.