Trabajador con un mono de color naranja en un parque infantil. Photo by Anne Nygard on Unsplash

La transformación del mercado laboral español: una visión sectorial

La resiliencia de la economía española en los últimos años se ha apoyado en las mejoras del mercado laboral, tanto cuantitativas (fuerte creación de empleo) como cualitativas (el empleo creado es más estable). Por un lado, se ha producido una disminución de la temporalidad, un factor que tradicionalmente alimentaba la precariedad laboral y las desigualdades sociales y frenaba la inversión en capital humano, condicionando el potencial de crecimiento de la economía; por otro, en algunos sectores clave para nuestra economía ello ha ido acompañado de una mejora de la productividad. Sin embargo, la incipiente mejora de la productividad que se observa a nivel agregado no es generalizada entre sectores.

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3 de desembre de 2025

La reducción de la temporalidad, un factor clave en la evolución reciente del mercado laboral…

No es ninguna novedad que en los últimos años la economía española ha sorprendido por su elevado dinamismo. Tras recuperar los niveles de actividad anteriores al estallido de la pandemia, en el 2T 2022, el crecimiento medio del PIB de España se ha mantenido por encima del 3,0% interanual, un ritmo muy superior al de sus principales socios de la eurozona, y las últimas previsiones de CaixaBank Research lo sitúan en el 2,9% para 2025.

Uno de los pilares sobre los que se está apoyando el excelente comportamiento de la economía española es la solidez del mercado laboral, que no solo ha alcanzado cifras récord de ocupación, sino que, además, ha experimentado una notable corrección de su elevada tasa de temporalidad: del total de afiliados al Régimen General el pasado mes de octubre, el 12,1% eran temporales, menos de la mitad que el 28,1% anotado en el mismo mes de 2021. Ello ha sido gracias a la reforma laboral aprobada en diciembre de 2021,6 que introdujo restricciones en el uso de contratos temporales a cambio de impulsar los contratos fijos discontinuos para canalizar trabajos que se desarrollan de forma intermitente pero recurrente.7

La reducción de la temporalidad se ha extendido por todo el tejido productivo, pero no ha sido homogénea por ramas de actividad

Si bien la reducción de la temporalidad ha sido generalizada, se observan importantes diferencias por sectores y ramas de actividad, siendo la caída especialmente significativa en aquellos que partían con tasas más elevadas antes de la reforma laboral, como construcción, agricultura y, dentro de los servicios, hostelería, actividades recreativas y administrativas.8

  • 8

    Incluye actividades de alquiler, relacionadas con el empleo (ETT), de seguridad e investigación, servicios a edificios y actividades de limpieza y jardinería, agencias de viajes y operadores turísticos, etc.

Espanya: taxa de temporalitat per seccions d’activitat

Última actualització: 08 gener 2026 - 14:57

… y, al mismo tiempo, la productividad ha mostrado una incipiente mejora

En el periodo analizado, la productividad agregada de la economía ha evolucionado de forma positiva, aunque de manera bastante volátil y aún insuficiente para estrechar el gap con la eurozona: entre el 2T 2022 y el 3T 2025, el crecimiento del PIB por hora trabajada ha sido del 0,9% interanual de media, frente al 0,5% en el periodo 2014-2019.

La productividad por hora ha crecido entre 2022 y 2025 el doble que en el periodo prepandemia

Espanya: productivitat vs. Temporalitat

Última actualització: 08 gener 2026 - 14:59

Del análisis por actividades9 (véase el gráfico siguiente) se observa que el cambio en la productividad no ha sido homogéneo y las mejoras varían de forma notable en función de las dinámicas propias de cada actividad. Así, algunas actividades han experimentado fuertes reducciones de la temporalidad, acompañadas de intensos aumentos de productividad (por ejemplo, la hostelería), mientras que otras han reducido drásticamente la temporalidad sin que ello haya ido acompañado de un salto equivalente de productividad (agricultura o construcción). Hay que tener en cuenta que si bien una menor temporalidad puede favorecer la productividad a largo plazo, al mejorar la estabilidad y la formación de los trabajadores, su impacto directo en el corto plazo resulta difícil de aislar debido a factores coyunturales, como la reactivación tras la pandemia, la digitalización o los shocks energéticos internacionales.

  • 9

    Utilizamos datos de la Contabilidad Nacional Anual (CNA), ya que ofrece una mayor desagregación por actividades que la CNTR, y comparamos el año 2021, justo antes de la reforma laboral, con el año 2024.

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Como mencionábamos anteriormente, entre las actividades que más reducen su temporalidad destaca la hostelería, que es, además, la que más ha aumentado su productividad de todas las actividades analizadas (casi un 28,0%). No obstante, es probable que este extraordinario registro esté más vinculado al proceso de desestacionalización de su actividad y a la fuerte reactivación de la demanda tras la pandemia, en especial el rebote del turismo (no olvidemos que el hostelero fue uno de los sectores que más sufrió las consecuencias de las medidas de distanciamiento social aplicadas para contener el avance de la COVID-19). En cambio, las plantillas no se recuperaron tan rápidamente, a lo que se añaden algunos cambios estructurales introducidos en el sector (servicios digitales y nuevas prácticas como menús QR, pedidos por apps, etc.) que permiten la prestación del servicio con menos personal. Las actividades recreativas se encuentran en una situación similar a la hostelería, con un apreciable incremento de la productividad tras la reapertura de teatros, cines, conciertos, eventos deportivos con público, etc.

La mejora de la productividad no ha sido homogénea entre sectores: contrasta el extraordinario crecimiento en hostelería con el estancamiento en agricultura y construcción

Por el contrario, la construcción y la agricultura ahora tienen una fuerza laboral más estable, pero su productividad sigue siendo relativamente baja y apenas ha mejorado. Las limitadas ganancias de productividad en la construcción se deben al fuerte tirón del empleo tras la pandemia (es un sector muy intensivo en mano de obra, lo que explica las menores mejoras tecnológicas relativas), junto con algunos problemas de eficiencia que ha tenido que afrontar, derivados de la escasez de personal cualificado en algunos segmentos o el encarecimiento de materiales. En la agricultura son varios los factores que explican la menor productividad. Por un lado, el sector fue uno de los menos afectados por la crisis pandémica y gran parte de su producción ya se había recuperado en 2021, por lo que no experimentó un rebote tan marcado como otras actividades. Por otro lado, en 2022-2023 el sector agrario español atravesó un momento coyuntural muy adverso, derivado de la sequía y de las consecuencias del fuerte encarecimiento de algunos insumos como fertilizantes y combustible, lo que limitó las ganancias de producción y mantuvo los costes muy altos.

En el extremo opuesto, entre las actividades con escasas reducciones de la temporalidad, se encuentran el suministro de electricidad y las actividades financieras, pero ello es debido a que partían de tasas reducidas, las menores de todas las actividades, por debajo del 5,0%. En cuanto a la productividad, en ambos casos se mantiene entre las más elevadas a nivel sectorial, pero evolucionan de forma muy distinta. En el caso de la electricidad, la productividad se desplomó un 34,0% en el periodo analizado, afectada por (i) los vaivenes de los precios energéticos; (ii) el proceso de transición energética hacia fuentes renovables, que requiere inversiones intensivas en capital y formación, lo que reduce la eficiencia operativa a corto plazo; o (iii) los cambios regulatorios (impuestos sobre beneficios extraordinarios o límites a los precios), que han afectado a la rentabilidad y eficiencia del sector. Por lo que respecta a las actividades financieras, el proceso de digitalización en el que se encuentra inmerso el sector bancario desde hace años, junto con la recuperación de los resultados en un contexto de subidas de los tipos de interés, consolidó la mejora de la productividad que ya se venía registrando con anterioridad.

En cualquier caso, la mejora de la productividad que estamos comentando en este artículo ha sido en términos de horas, pero para que su crecimiento sea sostenible a medio y largo plazo, es importante que también mejore la productividad por persona empleada, algo que no se está percibiendo de forma tan clara. A este respecto, en términos de PIB por ocupado (puesto de trabajo equivalente a tiempo completo, PTETC), el avance ha sido muy modesto, apenas un 0,3% interanual en promedio entre el 2T 2022 y el 3T 2025, el mismo que en el periodo prepandemia. Esto significa que gran parte del aumento del PIB por hora trabajada es resultado de la reducción de las horas trabajadas por trabajador, un 0,7% anual en media en el periodo considerado.

En conjunto, la economía española avanza hacia un modelo laboral más estable y resiliente, aunque el reto sigue siendo consolidar un aumento sostenido de la productividad basado en la mejora del capital humano, la innovación y la eficiencia empresarial.