El mercado laboral arranca 2026 con una moderación en consonancia con lo esperado
El mercado laboral inicia el año con una caída de la ocupación algo más intensa de lo habitual, pero en consonancia con lo esperado.
El mercado laboral inicia el año con una caída de la ocupación algo más intensa de lo habitual, pero en consonancia con lo esperado.
La Reserva Federal mantendrá el tipo de los fed funds en el rango del 3,50%-3,75% en su próxima reunión, reforzando el mensaje de que, a los niveles actuales, la política monetaria está bien posicionada para «esperar y observar» la evolución de los datos y del balance de riesgos. Se trata de una estrategia ya adoptada en la reunión anterior y que sigue siendo coherente con un escenario macroeconómico que apenas ha cambiado desde entonces. El principal foco de incertidumbre sigue siendo el conflicto en Oriente Próximo, cuyo impacto se ha concentrado por ahora en un fuerte repunte de los precios energéticos. Al mismo tiempo, la inflación núcleo continúa mostrando persistencias, especialmente en los servicios y en los bienes afectados por aranceles, y el mercado laboral sigue en un equilibrio frágil, con muy baja creación de empleo, pero sin un aumento claro de los despidos y una tasa de paro estable. Sin nuevas previsiones macro, la atención se centrará en los mensajes de Powell, en un contexto marcado, además, por la incertidumbre sobre su relevo al frente de la institución.
El BCE se reúne el próximo 30 de abril y la expectativa es que mantenga los tipos de interés (depo en el 2,00%). A la vez, es probable que señale su intención de subirlos gradualmente a partir de junio si no se produce una pronta resolución del conflicto en Oriente Próximo que vaya acompañada de una distensión rápida de los precios energéticos y de otros insumos afectados. De momento, el repunte de la inflación se estima temporal y se prevé que se vuelva a acercar al 2% en 2027. No obstante, cuanto más se prolongue el conflicto, mayores serán los riesgos de que el encarecimiento energético se propague con intensidad a toda la cesta de precios, aumentando la persistencia de la inflación. Para gestionar esta incertidumbre, pensamos que el BCE querrá mover la política monetaria hasta la frontera entre la neutralidad y la restricción (tipo depo del 2,50%). Por su parte, los mercados dan apenas un 10% de probabilidad a un incremento de tipos en abril, pero cotizan una subida del tipo depo hasta el 2,25% en junio con una probabilidad del 90%.
El PIB de China creció un 5,0% interanual en el 1T 2026, una aceleración con respecto al trimestre anterior (4,5%) y algo por encima de lo esperado por el consenso de analistas y de la previsión de CaixaBank Research (4,7%).
La inflación general de EE. UU. subió hasta el 3,3% interanual en marzo, el nivel más alto desde mayo de 2024, y la núcleo avanzó ligeramente hasta el 2,6%. El aumento de la inflación general se debió al incremento de los precios energéticos como consecuencia del conflicto en Oriente Próximo, mientras que las presiones inflacionistas se mantuvieron más contenidas en el resto de los componentes, sugiriendo que, por ahora, el traspaso del aumento de la energía al de la cesta de consumo no se ha producido. Sin embargo, entre el descenso limitado de la inflación en los últimos cuatro meses, junto con el nuevo repunte de la energía, la Fed probablemente vuelva a mantener los tipos de interés en la próxima reunión del 29 de abril. No obstante, la Fed también corre el riesgo de que mayores precios puedan generar un enfriamiento indeseado de la actividad, especialmente dada la actual fragilidad del mercado laboral como punto de partida. Por lo tanto, el elevado grado de incertidumbre sigue favoreciendo una estrategia de «esperar y ver» la evolución de la economía.
La afiliación a la Seguridad Social aumentó con fuerza en marzo, con un avance mensual superior a lo habitual, parcialmente apoyado por la contratación previa a la Semana Santa, lo que permitió acelerar el crecimiento interanual hasta el 2,5% y cerrar el primer trimestre con un tono robusto.
El cierre de 2025 confirma que, pese a que el déficit público sigue siendo elevado, se produjo un ajuste fiscal significativo. El déficit se situó en 40.330 millones de euros (2,39% del PIB), lo que supone una reducción de 10.937 millones y de 0,8 p. p. respecto a 2024. El resultado del año ha sido prácticamente idéntico a la previsión de CaixaBank Research (2,5% del PIB).
La inflación general de la eurozona subió al 2,5% en marzo, en un rebote previsible ante el encarecimiento de los precios energéticos derivado del conflicto en Oriente Próximo, mientras que la núcleo bajó al 2,3%. Este dato todavía es demasiado prematuro para alterar la hoja de ruta del BCE y decantar una posible subida de tipos en la reunión del próximo 30 de abril. La clave es la propagación del encarecimiento de la energía al resto de precios de la cesta. La incertidumbre es muy elevada y favorece una actitud de «espera en alerta» por parte del BCE, con los riesgos sesgados hacia alguna subida de tipos, pero a la expectativa de acumular información sobre la propagación del shock energético. Los mercados cotizan subidas de tipos graduales en 2026 (+75 p. b. casi al 100%), pero sin urgencias (la probabilidad de un incremento de 25 p. b. en abril es del 50%).