• El sector turístico será sostenible o no será

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    Una de las consecuencias del estallido de la crisis sanitaria por la COVID-19 ha sido la mayor concienciación de la población y, por extensión, de la clase política, sobre la necesidad de introducir criterios de sostenibilidad en las políticas económicas, con el fin de impulsar una reactivación de la economía de forma más sostenible y resiliente. El sector turístico no es ajeno a estas tendencias porque, en primer lugar, su propia actividad se puede ver perjudicada por las consecuencias del cambio climático y, en segundo lugar, existe un amplio margen para que la actividad turística sea más sostenible. Este artículo trata de responder qué entendemos por sostenibilidad en el sector turístico, cómo se puede medir, en qué punto se encuentra el sector turístico español y hacia dónde se dirige.

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    ¿De qué hablamos cuando hablamos de sostenibilidad en el sector turístico?

    El sector turístico español ha experimentado en los últimos años un desarrollo excepcional, hasta convertirse en una de las principales fuentes de actividad, renta y empleo para la economía española. Este fuerte desarrollo desencadenó, de forma paralela, la aparición de algunas conductas críticas y de rechazo social al papel del turismo en ciertos destinos y momentos del tiempo, hasta que, en 2020, la crisis del coronavirus paralizó la actividad del sector y puso sobre la mesa su relevancia en el sistema económico y social en muchos territorios españoles. En la actualidad, las políticas puestas en marcha por las autoridades europeas y por el propio Gobierno español apuntan claramente hacia una salida de la crisis bajo criterios de sostenibilidad y de resiliencia que, en el caso del sector turístico, adquiere una doble vertiente. Por un lado, la actividad turística es especialmente sensible a los efectos del cambio climático, tales como el aumento en el nivel del mar, los fenómenos climáticos extremos, la degradación medioambiental o la pérdida de biodiversidad. Por el otro, existe un amplio margen de mejora para que el sector turístico sea más sostenible, al tratarse de una actividad que comporta elevados niveles de contaminación de la atmósfera y de fuerte presión sobre los recursos naturales.

    La Organización Mundial del  Turismo define

    los principios de sostenibilidad en función de los aspectos medioambiental, económico y sociocultural del desarrollo turístico

    A este respecto, la Organización Mundial del Turismo (OMT) define los principios de sostenibilidad en función de tres ámbitos: medioambiental, económico y sociocultural. El primero persigue dar un uso óptimo a los recursos naturales y medioambientales, así como a preservar la diversidad biológica. El aspecto económico corresponde al impacto de la actividad turística sobre la economía de la localidad receptora de turismo, de tal manera que se promuevan actividades viables a largo plazo, con oportunidades de empleo estable y la obtención de unos beneficios socioeconómicos bien repartidos. Por último, el ámbito sociocultural persigue conservar y fortalecer los activos culturales y arquitectónicos y los valores tradicionales del destino turístico.

    ¿Cómo podemos medir la evolución del sector hacia la sostenibilidad?

    Al tener en cuenta los tres aspectos que la OMT define sobre la sostenibilidad del sector turístico, tratamos de establecer un indicador relevante para cada uno de ellos con el fin de medir en qué punto se encuentra la sostenibilidad en el sector y cuáles deberían ser los pasos a seguir a partir de ahora. Cabe señalar que nuestro análisis se realiza con datos anteriores a 2020, ya que el efecto de la pandemia sobre estos indicadores distorsionaría el análisis que se pretende para este artículo.

    La mayor parte de la emisión de gases de efecto invernadero

    por parte del sector turístico se concentra en los sectores del transporte

    En el ámbito medioambiental, se emplea la evolución de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) hacia la atmósfera por parte de los sectores que aglutina la industria turística española.6 Para analizar el sector solo tenemos en cuenta la evolución de los tres gases que más expulsa a la atmósfera: dióxido de carbono (CO2), óxidos de nitrógeno (NOx) y monóxido de carbono (CO). La primera conclusión que se puede extraer es que la mayor parte de la emisión de GEI procede de los sectores del transporte (suponen en torno al 12% del PIB turístico), concretamente a la emisión de óxidos de nitrógeno, derivada de la combustión de los motores. Estos sectores se encuentran entre los más contaminantes del conjunto de las ramas de actividad. Además, sus niveles de contaminación han aumentado desde 2013 para el caso del transporte aéreo, mientras que, para el transporte terrestre han disminuido, pero se mantienen en niveles tremendamente elevados. Respecto a los servicios de alojamiento y restauración, y las actividades de agencias de viajes y turoperadores, el monóxido de carbono es el gas contaminante que más se expulsa a la atmósfera.7 Aunque los niveles de contaminación no son alarmantes, lejos de moderarse, mostraron un crecimiento del 78% en el caso del alojamiento y del 38% en el caso de agencias y turoperación entre 2013 y 2019.

    • 6. Para este análisis se consideran los datos disponibles en el INE por ramas de actividad: servicios de alojamiento, servicios de comida y bebida (rama 55-56, según CNAE 2009); actividades de agencias de viajes, operadores turísticos, servicios de reservas y actividades relacionadas con los mismos (rama 79); transporte terrestre y por tubería (rama 49), y transporte aéreo (rama 51).
    • 7. Este tipo de GEI se produce cada vez que se enciende algún combustible como gas natural, gas propano, gasolina, petróleo, queroseno, madera o carbón. Es decir, el sector lo produce como consecuencia del uso de sistemas de calefacción y refrigeración y del empleo de cocinas de combustión.

    Emisiones de gases de efecto invernadero en los sectores turísticos

    Servicios de alojamiento, servicios de comida y bebida

    Última actualización: 11 enero 2022 - 13:23

    Actividades de agencias de viajes, turoperadores y actividades relacionadas

    Última actualización: 11 enero 2022 - 13:27

    Transporte terrestre

    Última actualización: 11 enero 2022 - 14:29

    Transporte aéreo

    Última actualización: 11 enero 2022 - 14:30

    Los indicadores de valor económico consideran la contribución del turismo a la sostenibilidad económica de cada destino. Para medir este ámbito consideramos como variables el número medio de pernoctaciones al mes (volumen de actividad) y el gasto por turista (valor de esa actividad). El volumen y el valor del turismo son esenciales para la sostenibilidad económica de un destino: cuanto más elevado sea el gasto por día, más eficiente será el destino en la generación de valor turístico.

    La relación entre el volumen (número de pernoctaciones) y el gasto por turista puede verse en el siguiente gráfico.8 Entre las provincias más turísticas (aquellas con más de 10 millones de pernoctaciones al año), el gasto medio se sitúa en torno a los 300 euros por turista. Entre ellas destaca negativamente el caso de Las Palmas: la segunda provincia con más pernoctaciones, pero con un gasto promedio modesto. Entre el resto de provincias, el gasto medio por turista se sitúa por debajo de los 175 euros. En este caso, destacan de forma muy positiva, entre otras, Girona, Alicante o Guipúzcoa, que se caracterizan por un volumen más modesto de estancias hoteleras pero que disfrutan de un gasto por turista muy elevado.

    • 8. El gasto turístico total por provincia se aproxima utilizando los pagos presenciales con tarjetas de turistas domésticos e internacionales en TPV de CaixaBank en el año 2019.

    Indicadores económicos: gasto turístico vs. pernoctaciones

    Eje Y: Gasto/turista; Eje X: Pernoctaciones (millones)

    p16
    Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos internos y del INE.

    Como indicador básico para medir el impacto social y cultural de los diferentes destinos turísticos, medimos la congestión en las distintas provincias, ya que influye en la satisfacción de los residentes y es un indicador básico del impacto social del turismo en una comunidad. Para ello, utilizamos la variable del número de pernoctaciones en proporción a la población residente, cuyos resultados se pueden observar de forma resumida en el siguiente mapa. En términos generales, no se observa una presión turística relevante en la mayor parte del territorio.9 Sin embargo, son llamativos los casos de (i) las regiones insulares, destino eminentemente de playa y naturaleza, que reciben mucho turismo internacional;10 (ii) ciertas zonas cercanas a la frontera con Francia, con un modelo turístico de playa y montaña (Huesca, Tarragona y Girona) que tienen una población local reducida y que reciben la visita de países vecinos, así como (iii) ciertas localidades de Andalucía, que reciben tanto turismo nacional como internacional (Málaga, Huelva y Almería). Evidentemente, la congestión de los destinos más turísticos no ha hecho más que empeorar en los últimos años, teniendo en cuenta que la población ha crecido, por término medio, mucho menos que la llegada de turistas.11

    • 9. En España, la proporción de volumen de pernoctaciones respecto a la población residente se sitúa ligeramente por encima de siete, lo que puede ser tomado como referencia de congestión media para el conjunto nacional. Una congestión por encima de estos niveles se puede considerar elevada. En el caso de la UE, se sitúa alrededor de cuatro, según los datos disponibles en Eurostat.
    • 10. De hecho, Illes Balears destaca como la región europea con mayor congestión por el número de visitantes anuales que acoge, según los datos regionales disponibles en Eurostat, por delante de la Provincia autónoma de Bolzano (Italia), Algarve (Portugal), Tirol y Salzburgo (Austria).
    • 11. En los últimos 10 años, la población ha crecido un 2% por término medio en España, mientras que la llegada de turistas internacionales ha repuntado cerca de un 60%.

    Pernoctaciones en proporción a la población residente

    p17
    Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos del INE.
    Hacia un nuevo modelo más sostenible y competitivo

    A la luz de los indicadores disponibles, parece claro que existe margen de mejora en los próximos años. En el ámbito medioambiental, los niveles de contaminación incluso han aumentado en los últimos años, y las líneas de mejora van desde la promoción de construcciones más eficientes y con mayor calidad energética, pasando por sistemas de acondicionamiento más modernos, hasta la promoción de medios de movilidad más sostenibles, entre otros aspectos. En términos económicos, no cabe duda de la importancia del sector para el conjunto de la economía española, si bien habrá que vigilar aquellos destinos especialmente demandados, con elevados niveles de congestión, donde la aportación económica del sector es modesta. Por último, en términos socioculturales, existen algunas regiones con una sobredemanda turística creciente que provoca malestar en determinadas poblaciones residentes, ya que causa problemas de congestión en localidades pequeñas, con servicios públicos limitados y que no siempre están preparadas para absorber esa ingente demanda estacional.

    A partir de aquí, la agenda hacia la sostenibilidad en el sector pasa por retomar iniciativas anteriores a la COVID-19 y que permitan, ahora, aprovechar los fondos procedentes de Europa.12 En concreto, el sector turístico español aparece en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno a través de la política de «Modernización y digitalización del tejido industrial y de la Pyme, recuperación del turismo e impulso a una España Nación Emprendedora», donde el componente 14 traza un Plan de Modernización y Competitividad del Sector Turístico. Dentro de este último, el eje que más inversión recibirá es la Estrategia de Sostenibilidad Turística en Destinos, que cuenta con un presupuesto estimado de unos 1.900 millones de euros para los próximos tres años.13

    • 12. A principios de 2019, el Gobierno y la Secretaría de Estado para el Turismo ya habían comenzado a trabajar en la Estrategia de Turismo Sostenible de España 2030, donde ya se tenía en cuenta la necesidad de introducir criterios de sostenibilidad en el sector y que comenzaba a introducir los objetivos y criterios que ahora, a través de los fondos NGEU, se han establecido en esta nueva Estrategia de Sostenibilidad Turística en Destinos.
    • 13. El Gobierno realizó en noviembre el reparto de la primera convocatoria extraordinaria de Planes de Sostenibilidad: se desembolsaron 615 millones a las CC. AA., teniendo en cuenta variables económicas (porcentaje de PIB turístico respecto de PIB autonómico y caída en la afiliación de trabajadores del sector turístico entre diciembre de 2019 y diciembre de 2020), territoriales (porcentaje de superficie de la comunidad autónoma respecto de la superficie nacional y densidad de población) y turísticas (número de turistas internacionales recibidos en 2019 y gasto de esos turistas).
    El objetivo final no es otro que tratar de mejorar

    la competitividad del sector turístico español a través de un nuevo modelo de mayor valor añadido

    Entre los objetivos de estas iniciativas no solo se encuentra que los destinos españoles sean capaces de integrar en su oferta criterios de sostenibilidad medioambiental, socioeconómica y territorial, sino también desarrollar estrategias de resiliencia frente a los retos actuales (cambio climático, sobredemanda turística, crisis sanitarias y de seguridad) y alcanzar una mayor cohesión territorial. Es decir, promover un mejor reparto de las cargas sobre el territorio y consolidar una gestión territorial integral que ayude a frenar los procesos de despoblación. El objetivo final no es otro que tratar de mejorar la competitividad del sector turístico español a través de un nuevo modelo que sea más sostenible, de más calidad y, por tanto, de mayor valor añadido.

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  • El uso del agua en la agricultura: avanzando en la modernización del regadío y la gestión eficiente del agua

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    La sequía de este invierno ha realzado uno de los desafíos más importantes a los que se enfrenta el sector agroalimentario español: mejorar el uso de los recursos hídricos ante una perspectiva de mayor escasez de agua. 

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    La sequía de este invierno ha realzado uno de los desafíos más importantes a los que se enfrenta el sector agroalimentario español: mejorar el uso de los recursos hídricos ante una perspectiva de mayor escasez de agua. El cambio climático requiere un ingente esfuerzo para adaptar el regadío español a las nuevas circunstancias y, en este sentido, las inversiones de los fondos Next Generation EU (NGEU) serán un gran apoyo. Unos fondos que en este ámbito tienen como objetivo principal modernizar los regadíos y mejorar su gobernanza, promoviendo el ahorro de agua y la eficiencia energética, mediante sistemas de riego más eficientes, sistemas de generación de autoconsumo eléctrico con fuentes de energía renovables, o usando fuentes de agua no convencional, como aguas residuales regeneradas o desalinizadas.

    La escasez de agua, un reto para la agricultura global

    El agua es un recurso crucial para la agricultura. A escala mundial, el 72% de todas las extracciones de agua dulce se destinan al sector agrario. Del resto, un 12% se destina a la industria y a la producción de energía, y un 16% al consumo humano de forma directa. La FAO calcula que en 2050 la agricultura tendrá que producir casi un 50% más de alimentos, fibras y biocombustibles que en 2012 para satisfacer la demanda mundial.11 Un objetivo difícilmente alcanzable si no se incrementa la superficie destinada al regadío teniendo en cuenta su mayor productividad: la agricultura de secano produce el 60% de los alimentos del mundo y ocupa el 80% de las tierras cultivadas, mientras que el regadío produce el 40% en el 20% de las tierras.

    • 11. La FAO prevé un incremento de la demanda de biocombustibles motivado por el menor uso de combustibles fósiles, y un aumento en el consumo de alimentos ante el crecimiento de la población mundial, la mayor urbanización y el cambio de una dieta basada principalmente en almidón a una demanda creciente de carne y productos lácteos que consumen más agua, a medida que aumentan los ingresos en muchos países. Véase el Informe SOLAW «El estado de los recursos de tierras y aguas del mundo para la alimentación y la agricultura», FAO (2021).
    El agua es un bien imprescindible para la agricultura. El cambio climático está convirtiendo el agua en un recurso más escaso e impredecible.

    La intensificación agrícola ejerce una tensión creciente sobre los recursos de agua dulce que se ve agravada por las consecuencias del cambio climático. En muchas regiones del mundo, incluidas algunas españolas (véase el mapa inferior), el agua está sometida a niveles altos de estrés hídrico.12 Asimismo, es probable que los niveles de estrés hídrico aumenten en las áreas actualmente más estresadas a medida que se intensifiquen los efectos del cambio climático. En España, se prevé una reducción de recursos hídricos en general más intensa hacia el sur peninsular y los archipiélagos.13

    • 12. Se considera estrés hídrico «alto» cuando en promedio se retira más del 40% de la oferta de agua disponible cada año y donde la demanda de agua es más alta que la cantidad disponible durante cierto periodo de tiempo. España es uno de los 44 países con niveles «altos» de estrés hídrico (World Resources Institute, 2019).
    • 13. Véase «Evaluación del impacto del cambio climático en los recursos hídricos y sequías en España», CEDEX, 2017.
    La gestión integrada del agua ha de hacer compatible la consecución de los objetivos ambientales con los objetivos socioeconómicos. 
    p17

    Esta grave situación hace imprescindible un sistema de planificación y gestión integrada de los recursos hídricos que garantice el suministro en cantidad y en calidad suficiente, bajo criterios de sostenibilidad, de adaptación al cambio climático y alineado con los principios de la economía circular. Asimismo, la gestión del agua debe promover el cumplimiento de los objetivos medioambientales marcados por la UE en el Pacto Verde Europeo y en la Directiva Marco del Agua, y la consecución de los objetivos marcados por la Agenda 2030 de Naciones Unidas en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 (ODS6, Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos).

    La importancia del regadío en España

    En España, el sector agrícola acapara el 82,1% de los usos de agua (los hogares usan el 12,8% y el 5,1% restante se destina al resto de las actividades económicas).14 En efecto, el regadío es un elemento básico de nuestro sistema agroalimentario: la superficie regada en España representó un 22,9% de la superficie de cultivo en 2021 (un 7,8% de la superficie geográfica total), pero su producción contribuye en algo más del 50% de la producción vegetal final. Sin ningún lugar a duda, el regadío es el pilar fundamental en el que descansa el potencial productor y exportador del sector hortofrutícola: España es el primer exportador de frutas y hortalizas de la UE y uno de los tres primeros exportadores mundiales junto a China y EE. UU., una destacada posición que le ha conferido la denominación de «la huerta de Europa». 

    • 14. Datos de la cuenta satélite del agua (INE) del 2010, último dato disponible. La gran parte del agua usada por el sector agrario se destina a regadío. El consumo de agua por parte de la ganadería es escaso. Sin embargo, tiene gran importancia el efecto que la producción y la gestión de los residuos ganaderos puede tener en las masas del agua.
    El regadío ha experimentado un proceso continuado de modernización que está llevando a expandir progresivamente las técnicas de riego eficiente.

    En los siguientes gráficos se puede observar el significativo aumento de la superficie de regadío en España entre 2004 y 2021, un incremento de más de medio millón de hectáreas hasta alcanzar los 3,9 millones en la actualidad.15 En este periodo, sin embargo, el consumo de agua del sector agrario se ha mantenido bastante estable (o incluso ha tendido a decrecer ligeramente) gracias al notable esfuerzo de modernización de los regadíos. En efecto, a lo largo de estos años, ha aumentado la superficie regada mediante el sistema de riego localizado (goteo), una técnica mucho más eficiente y con unas demandas de agua muy contenidas, en detrimento del sistema de gravedad, con un consumo de agua mucho mayor. El sistema de aspersión, un sistema más propio de cultivos herbáceos, también se ha ido implantando a lo largo de estos años.

    • 15. Este incremento del regadío ha ido acompañado del desarrollo de infraestructuras hidráulicas como los embalses y los trasvases, fundamentales para el transporte y la regulación del agua.

    La superficie de regadío ha aumentado notablemente

    Última actualización: 25 marzo 2022 - 12:46

    Distribución de agua a las explotaciones agrícolas por técnicas de riego

    Última actualización: 25 marzo 2022 - 12:47

    Esta expansión de las técnicas de riego más eficientes refleja una coherencia con las políticas de regadío desarrolladas en los últimos años encaminadas a lograr una agricultura sostenible y eficiente. Pero, como ya se ha apuntado, la modernización de los regadíos no ha ido acompañada de un ahorro de agua en agregado, pues muchas veces se da simultáneamente una intensificación de cultivos, obteniéndose un mayor rendimiento por m3 de agua empleado, pero por otro lado disminuyen los retornos de riego a las masas de agua.16 

    Por tipos de cultivo, las mayores superficies puestas en regadío en 202117 fueron: los cultivos de cereales de grano, que representaron el 24,1% del total de la superficie regada, seguidos del olivar (22,6%), los frutales no cítricos (10,6%) y el viñedo (10,3%). Estos tres tipos de cultivo son los que han experimentado un mayor crecimiento de la superficie regada entre 2004 y 2021, destacando el olivar, que ha sumado casi 400.000 hectáreas. Por otra parte, si se analiza la superficie de regadío en el total de cada uno de los grupos de cultivos, puede observarse que el riego es mayoritario en algunos de ellos, como los cítricos y las hortalizas (93,7% y 88,4% respectivamente). 

    Las técnicas de riego usadas dependen en gran medida del tipo de cultivo. Así, el riego por gravedad se utiliza principalmente para los cereales y las plantas forrajeras, alcanzando el 45,0% y 53,4% de sus respectivas superficies de cultivo en regadío. El riego por aspersión destaca fundamentalmente en los tubérculos (77,9%) y otros cultivos herbáceos como leguminosas, plantas industriales y cereales. Finalmente, el riego localizado (goteo) es el sistema mayoritario en los cultivos leñosos como el olivar, el viñedo y los frutales, cítricos y no cítricos. En el grupo de las hortalizas también destaca el sistema de riego localizado (52,2%), en el que se incluye también la superficie de invernadero.

    • 16. Los retornos de riego son todos los flujos de agua que provienen del regadío y retornan a los ríos, a las aguas subterráneas, etc.
    • 17. Datos de la «Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos» (ESYRCE, 2021) y «Análisis de los regadíos españoles, año 2020», ambos publicados por el MAPA.
    p20
    Notables diferencias regionales en el regadío

    La extensión del regadío, la especialización de cultivos y las técnicas de riego muestran una notable diversidad geográfica (véase la tabla inferior). Así, por ejemplo, en las regiones del norte, la abundante pluviometría hace innecesario en muchos casos el riego, mientras que la meseta, con más deficiencia hídrica, ostenta una participación moderada en el regadío. La Comunitat Valenciana y la Región de Murcia son las comunidades autónomas con mayor porcentaje de superficie agrícola en regadío (en torno al 40%) y se especializan, como es bien conocido, en la producción de frutas y hortalizas, que suelen usar técnicas de riego localizado. 

    Andalucía es la segunda comunidad con mayor porcentaje de riego en proporción de su superficie geográfica (12,9%), con presencia destacada del olivar, de riego localizado. En Castilla y León predomina la producción de cereales mediante riego por aspersión y automotriz, y en Castilla-La Mancha predomina el viñedo (el 51% de la superficie de riego de la comunidad se destina a este cultivo) con riego localizado. El riego por gravedad se localiza mayoritariamente en los regadíos de la cuenca del Ebro (Cataluña, Aragón y Navarra) en cultivos herbáceos. 

    p21
    p22

    El rendimiento del regadío es naturalmente superior al del secano, con notables diferencias entre tipos de cultivos y regiones. Nótese que las diferencias regionales de rendimiento pueden llegar a ser muy importantes en determinados cultivos, incluso entre parcelas localizadas a cierta proximidad, pues, además del riego, muchos otros factores inciden sobre el rendimiento (orientación de la parcela, factores ambientales, fertilizantes, etc.). A efectos ilustrativos, la siguiente tabla muestra el rendimiento medio del regadío y el secano, medido como el número de kilos de producción por hectárea, de tres cultivos representativos y muy extendidos en la geografía española: la uva de transformación (vino), la aceituna de almazara (aceite de oliva) y el trigo blando.

    p23
    El rendimiento del regadío es superior al del secano, con notables diferencias entre tipos de cultivos y regiones.
    Los fondos NGEU: un nuevo impulso a la modernización del regadío

    El Plan para la mejora de la eficiencia y la sostenibilidad en regadío (inversión 1 del Componente 3 del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, PRTR) contempla la inversión de 563 millones de euros en la modernización de más de 100.000 hectáreas de regadíos existentes.18 En 2021, ya se movilizaron unos 260 millones de esta partida, que corresponden a la primera fase del programa de modernización de regadíos que ejecuta la Sociedad Estatal de Infraestructuras Agrarias (Seiasa). El Plan prioriza aquellas actuaciones que cuentan con un elevado impacto en la sostenibilidad ambiental o con un componente innovador importante, como la incorporación de tecnologías y herramientas digitales en las comunidades de regantes para conseguir un riego más eficiente.19 En cuanto a actuaciones con elevado impacto medioambiental, se priorizan las actuaciones de modernización de regadíos que incluyan la generación de autoconsumo eléctrico con fuentes de energía renovable, por ejemplo, utilizando las infraestructuras de canalización del agua para generar energía eléctrica, o bien actuaciones que usen fuentes de agua no convencionales, como son las aguas residuales regeneradas o aguas desalinizadas.20

    • 18. Esta cuantía se eleva a 704 millones de euros si se incluyen las aportaciones previstas de las comunidades de regantes.
    • 19. El Sistema de Información Agroclimática para el Regadío (SiAR) ofrece información sobre las demandas hídricas de los cultivos bajo riego, permitiendo la optimización en el uso de recursos hídricos.
    • 20. Véase «Fomento de la reutilización de las aguas residuales – Informe complementario», MITECO, 2020.
    Los fondos NGEU priorizan las modernizaciones de regadíos con mayor impacto ambiental y que incorporen el uso de nuevas tecnologías.
    p24

    La modernización de los regadíos debería ayudar a cumplir con la normativa comunitaria Directiva Marco del Agua, al contribuir a la protección de las aguas superficiales mediante la reducción de su extracción para riego. Además, también puede ayudar a cumplir los objetivos de la Directiva de Nitratos21 y los de reducción de la contaminación del suelo por el uso de fitosanitarios, ya que la implantación de sistemas de riego por aspersión y goteo permiten una aplicación en el agua de riego de fertilizantes y fitosanitarios en la dosis estrictamente necesaria y en el momento que el cultivo lo necesita. También el uso de aguas regeneradas, que ya contienen nutrientes, permitiría una reducción en el uso de fertilizantes. Todo ello estaría en consonancia con las políticas de la UE enmarcadas dentro del Pacto Verde Europeo, como son la estrategia De la Granja a la Mesa o la estrategia europea de adaptación al cambio climático.

    El PRTR también cuenta con un importante impulso reformista que acompaña al plan de inversiones. En este ámbito, el Gobierno propone establecer la Mesa Nacional del Regadío, un mecanismo de gobernanza a nivel nacional que permita a todos los representantes de las Administraciones públicas y los sectores afectados promover y facilitar la cooperación, consulta e intercambio de información en todos los aspectos relacionados con el regadío. Por otra parte, se creará el Observatorio de la Sostenibilidad del Regadío, que tendrá como función proporcionar datos objetivos sobre el impacto económico, social y ambiental de los regadíos sobre el territorio.22

    En definitiva, el regadío es esencial para la producción agraria, es clave para la seguridad alimentaria y un pilar fundamental del desarrollo rural. Su modernización ha sido la gran apuesta para conseguir una agricultura competitiva, rentable y eficiente en el consumo del agua. Con visión de futuro, los escenarios de cambio climático para España prevén una menor disponibilidad de agua (reducción de los recursos hídricos disponibles entre el 12% y el 40% antes de final de siglo dependiendo de las regiones) y una distribución más irregular de las lluvias, por lo que es imprescindible seguir mejorando la eficiencia y la sostenibilidad del regadío.

    • 21. En diciembre de 2021, la Comisión Europea decidió remitir a España al TJUE por no haber tomado las medidas suficientes en relación con la contaminación de nitratos procedentes de fuentes agrarias. Los flujos de retorno de riego se consideran los mayores contribuyentes difusos (no puntuales) de la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas.
    • 22. El pasado 9 de marzo de 2022, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación sacó a consulta pública el proyecto de real decreto de creación de la mesa y el observatorio del regadío.
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  • Avanzando hacia la sostenibilidad del sector agroalimentario

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    El cambio climático y la lucha para prevenirlo suponen enormes desafíos para la producción agroalimentaria en España. A su vez, la mejora de la sostenibilidad y la resiliencia del sector será muy importante para la consecución de los objetivos medioambientales fijados en el Pacto Verde Europeo. Los indicadores agroambientales muestran que, pese a algunos avances en los últimos años, el sector se enfrenta a importantes retos, como reducir el uso de plaguicidas químicos, fertilizantes y antimicrobianos en la agricultura, así como mejorar la salud y el bienestar de los animales, aumentar la eficiencia en el uso de la energía y los recursos hídricos, promover un consumo de alimentos más sostenible y saludable, y reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos, promoviendo una economía circular. La nueva PAC, con los ecoesquemas como medida estrella, y los fondos Next Generation EU apoyarán la transición verde y digital del sector. 

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    La amenaza del cambio climático y la transición hacia un sistema alimentario sostenible

    La agricultura en España, que tradicionalmente se ha beneficiado de una situación geográfica y una climatología privilegiadas, es especialmente vulnerable al cambio climático. El aumento de la erosión de los suelos, las inundaciones, las sequías y los incendios forestales, junto con el incremento de plagas y enfermedades, son algunos de sus efectos directos. A su vez, la actividad del sector primario también contribuye al cambio climático: la especialización y la intensificación de los cultivos, el uso de insumos químicos y la industrialización de la producción ganadera tienen efectos negativos en el agua, el suelo, el aire, la biodiversidad y la conservación de los hábitats.

    La agricultura contribuye al cambio climático y, a su vez, sufre directamente sus consecuencias,

    por lo que debe avanzar hacia un nuevo modelo que proteja los recursos naturales de los que depende.

    Los países de la UE son cada vez más conscientes de que no solo es preciso mitigar el cambio climático, sino también adaptarse a él. Así, ante la creciente preocupación por el medio ambiente, el sector agroalimentario debe avanzar en la transición de un sistema emisor de gases de efecto invernadero (GEI) y altamente demandante y contaminante de recursos naturales, hacia un nuevo modelo, cada vez más extendido, que proporciona alimentos sanos y nutritivos de manera sostenible, protegiendo los recursos naturales de los que la propia actividad agraria depende.

    Además de mejorar la sostenibilidad de la producción agroalimentaria y su distribución posterior, otra importante palanca de cambio es fomentar pautas de consumo más saludables y más sostenibles desde el punto de vista medioambiental. Por ejemplo, una dieta con un mayor peso de los vegetales, los alimentos orgánicos, de temporada y proximidad. Asimismo, la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos, y el fomento de la economía circular, también son elementos claves para avanzar hacia un sistema alimentario sostenible, tal y como recoge la estrategia «De la Granja a la Mesa» de la Comisión Europea.

    Estrategia “De la Granja a la Mesa” (Farm to Fork)

    p9_2
    Fuente: Comisión Europea.
    Del Pacto Verde Europeo a los Planes Estratégicos de la PAC

    Para apoyar la transición hacia un sistema alimentario sostenible, la UE está desplegando un amplio abanico de herramientas para dotar a los agentes del sector de mecanismos e incentivos que apoyen dicha transición y, a su vez, ayuden a la consecución de los objetivos fijados en el Pacto Verde Europeo. En este contexto, la reforma de la política agrícola común (PAC), que entrará en vigor en enero de 2023, incluye como principal novedad la redacción de Planes Estratégicos nacionales para establecer prioridades en materia de ayudas e incentivos a los diversos subsectores productivos.6La medida estrella son los ecoesquemas, de adhesión voluntaria y que premiarán las prácticas sostenibles. El Ministerio de Agricultura ha propuesto dos ecoesquemas, con una dotación de 1.107,49 millones de euros, y que agrupan las prácticas sostenibles en dos ejes: la agroecología y la agricultura de carbono. En el primer grupo se encuentran encuadradas actividades como el manejo de pastos mediante siega sostenible, la rotación de cultivos o el mantenimiento de superficies no productivas y otros elementos relacionados con la biodiversidad. En el segundo grupo se incluyen el pastoreo extensivo, la agricultura de conservación y el mantenimiento de cubiertas vegetales vivas o inertes. 

    • 6. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación debe presentar el Plan Estratégico a la Comisión Europea antes del 30 de diciembre de 2021.
    La nueva PAC, con los ecoesquemas como medida estrella,

    junto con los fondos Next Generation EU, apoyará la transición verde y digital del sector.

    Además de la PAC, los fondos europeos NGEU también contribuirán a la financiacion de la transicion verde y digital del sector primario. En particular, el componente 3 del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, dedicado a la transformación ambiental y digital del sistema agroalimentario y pesquero, contempla una inversión de 1.502,8 millones de euros. El plan se basa en cuatro pilares fundamentales: (i) la mejora de la eficiencia en regadíos, (ii) el impulso de la sostenibilidad y competitividad de la agricultura y la ganadería, (iii) una estrategia de digitalización del sector agroalimentario y del medio rural, y (iv) la modernización del sector pesquero, a través del impulso de la sostenibilidad, la investigación, la innovación y la digitalización.

    p10
    Indicadores medioambientales del sector primario

    La Comisión Europea ha analizado la situación de los distintos Estados miembros en relación con su contribución a cada uno de los objetivos del Pacto Verde Europeo. La tabla de la siguiente página recoge estos objetivos y los valores de referencia de estos indicadores para los principales países.7 

    Para convertir a Europa en el primer continente climáticamente neutro de aquí a 2050, el primer hito se ha marcado para 2030: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en al menos un 55% respecto al nivel de 1990. Si bien desde 1990 las emisiones de GEI de la agricultura de la UE se han reducido un significativo 20%, desde 2005 no se ha avanzado en su disminución. En España, el comportamiento ha sido el inverso: desde 1990 las emisiones han aumentado (6,5%), y a partir de 2005 se ha producido una modesta reducción (–3,7%).

    • 7. «Recomendaciones a los Estados miembros en lo que respecta a sus planes estratégicos para la política agrícola común», Comisión Europea, diciembre de 2020.
    En términos relativos, las emisiones de GEI del sector agrario español

    son inferiores al promedio de la UE, que se ha marcado el objetivo de reducirlas el 55% respecto a 1990 en 2030.

    A pesar de esta evolución, es importante destacar que, en términos relativos, el sector es responsable de un 12,0% del total de emisiones de GEI de la economía frente al 12,7% del promedio de la UE.  Además, si tenemos en cuenta que el sector primario aporta el 2,9% del PIB frente al 1,6% de la UE, obtenemos que las emisiones de GEI del sector agroalimentario español por cada unidad de VAB son significativamente inferiores a las de la media europea (1,2 kg/€ frente 1,7 kg/€ en la UE).8 De forma similar, las emisiones de la agricultura por unidad de tierra agrícola (toneladas equivalentes de CO2 por hectárea) son inferiores en España (1,6 frente a 2,5 en la UE).

    El segundo hito de la UE se recoge en la estrategia «De la Granja a la Mesa», que establece un objetivo de reducción del uso y el riesgo de los plaguicidas químicos en un 50% de aquí a 2030. En los últimos años, España ha reducido significativamente el uso de este tipo de químicos y el reto es seguir avanzando en esta dirección. Por otra parte, el objetivo en materia de resistencia a los antimicrobianos consiste en la reducción del 50% de la venta general de antimicrobianos para animales de granja y de acuicultura de aquí a 2030, comparado con el valor de referencia de la UE en 2018. En este aspecto, España se encuentra rezagada respecto al promedio de la UE. 

    En cambio, España destaca en positivo tanto en la proporción de superficie agrícola dedicada a la agricultura ecológica, un aspecto que tratamos con más detalle en la siguiente sección, como en la proporción de superficie agraria ocupada por elementos paisajísticos de gran diversidad. En este caso, España, con un 13,2% de la superficie, ya supera el objetivo fijado del 10%.9

    • 8. Dato del Common Monitoring and Evaluation Framewok para la PAC 2014-2020 de la Comisión Europea, https://agridata.ec.europa.eu/extensions/DataPortal/cmef_indicators.html
    • 9. Estrategia de la UE sobre biodiversidad para 2030.

    Objetivos del Pacto Verde Europeo y valores de referencia

    Objetivos del Pacto Verde Europeo y valores de referencia
    Notas: GEI denota gases de efecto invernadero. SAU denota superficie agrícola utilizada. Fuente: CaixaBank Research, a partir de la Comision Europea COM (2020) 846.
    p13

    La contaminación por nitratos procedentes de la agricultura sigue siendo una de las mayores presiones sobre el medio acuático. En este sentido, la UE se ha marcado un objetivo de reducción del 50% de las pérdidas de nutrientes para 2030 con el fin de garantizar que no se deteriore la fertilidad del suelo, un ámbito en el que España tiene mucho recorrido de mejora. Asimismo, un número cada vez mayor de países de la UE se ven afectados por la escasez de agua, a menudo provocada por una excesiva captación de agua para la agricultura y la ganadería. El cambio climático agravará todavía más el problema de la disponibilidad de agua en muchas regiones, entre ellas España. 

    Finalmente, la nueva PAC establece la digitalización como una prioridad transversal, al concebir que la transición hacia un sistema alimentario sostenible se debe apoyar en el conocimiento, la innovación y la digitalización. En este sentido, un elemento clave para el desarrollo de los territorios rurales y para luchar contra la despoblación rural es la disponibilidad de una conexión a internet rápida y fiable en estas zonas. Si bien se ha producido un notable incremento en la proporción de hogares en zonas rurales con acceso de banda ancha de nueva generación, todavía se observa una importante brecha respecto a las zonas urbanas. La meta es dar cobertura al 100% de la población en 2025.10

    • 10. Este objetivo se recoge en la Agenda España Digital 2025.
    El 58,7% de los hogares españoles en zonas rurales

    tenían acceso a internet de banda ancha rápida en 2019. La meta es dar cobertura al 100% de la población en 2025.

    La transición verde y digital de la agricultura europea también está generando nuevas oportunidades de negocio que el sector debe aprovechar, por ejemplo, mediante un mejor ajuste entre la producción y la evolución de los gustos del consumidor. La sostenibilidad será una ventaja competitiva para empresas y explotaciones que alcancen el equilibrio entre crecimiento económico, cuidado del medio ambiente y bienestar social: quienes no cumplan con los estándares medioambientales serán penalizados por unos consumidores cada vez más exigentes y concienciados con el medio ambiente y que se identifican con las marcas y productos más sostenibles.

    Una apuesta decidida para impulsar la producción ecológica

    La apuesta por esquemas de producción más sostenibles, como la agricultura ecológica,11  es imparable. España, con más de 2,44 millones de hectáreas destinadas a estos cultivos en 2020, es el primer país de la UE y el tercero del mundo, tras Australia y Argentina. En términos de la proporción de la superficie agraria útil (SAU) estamos por encima de la media de la UE, tal y como se ha señalado en la sección anterior, pero muy por debajo de países punteros, como Austria, Estonia y Suecia, que superan el 20%. Para alcanzar el objetivo del 25% marcado en el Plan de Acción sobre Agricultura Ecológica harían falta cuatro millones de hectáreas adicionales.

    • 11. La producción ecológica es un sistema de gestión y producción agroalimentaria que combina las mejores prácticas ambientales, un elevado nivel de biodiversidad y de preservación de los recursos naturales y la aplicación de exigentes normas sobre bienestar animal, de modo que los productos se obtienen a partir de sustancias y procesos naturales (MAPA).

    Proporción de superficie agrícola utilizada dedicada a la agricultura ecológica

    Última actualización: 28 septiembre 2021 - 14:35

    Respecto a los operadores ecológicos,12 casi 9 de cada 10 de un total de 50.047 en 2020 son productores primarios y el resto, establecimientos industriales y comercializadores. Sin embargo, el número de operadores está creciendo con mucha mayor intensidad (más del doble) en las fases posteriores de la cadena alimentaria.

    • 12. El operador ecológico puede ser una persona física o jurídica, debe cumplir determinados requisitos para poder producir, transformar, elaborar o envasar alimentos de origen agrario con el fin de comercializarlos utilizando los términos ecológico, biológico u orgánico. Existe un Registro General de Operadores Ecológicos (REGOE) que recoge la información suministrada por las comunidades autónomas.
    p15

    Por regiones, destaca Andalucía, tanto en superficie dedicada a la agricultura ecológica, con más del 45% del total, como en explotaciones ganaderas ecológicas, con cerca del 60%. Por tipos de cultivo, sobresalen los cereales para la producción de grano (43% del total) y, por tipo de ganado, los bóvidos (48%). En comparativa internacional, el sector agroalimentario español es el primer productor mundial ecológico de aceite de oliva y vino y el segundo de cítricos y legumbres.

    Uno de los retos a los que se enfrenta la producción ecológica en nuestro país es el bajo consumo interno: el consumo per cápita de estos productos en 2019 se situó en 50,2 euros, muy lejos del de países como Dinamarca o Suiza, que superan los 300. Así pues, la mayor parte de la producción, en torno al 60%, se exporta.13 El cambio de hábitos que ha introducido la pandemia ha favorecido un consumo más saludable, sostenible y de cercanía, por lo que la tendencia del consumo interno de este tipo de productos es claramente al alza.

    • 13. Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE), MAPA (2021), «Análisis de la caracterización y proyección de la producción ecológica española en 2019» y Ecovalia (2021), «Informe anual de la producción ecológica en España».
    La agricultura ecológica en España, al alza

    Superficie dedicada a la agricultura ecológica

    Última actualización: 28 septiembre 2021 - 14:40

    Operadores ecológicos de la actividad primaria (productores)

    Última actualización: 28 septiembre 2021 - 14:41

    Operadores ecológicos de la actividad secundaria (elaboradores y transformadores)

    Última actualización: 28 septiembre 2021 - 14:41
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El nuevo mix energético en la península ibérica: el combate contra el calentamiento global

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Vânia Duarte
12 de abril de 2019
Tierra cuarteada por la sequía

El observatorio de Mauna Loa de Hawái registró en enero de 2019 el nivel más elevado de concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, 411 partes por millón (ppm), frente a las 290 ppm de 1880. Además, en 2018, la temperatura de la superficie del planeta excedió en 0,8 oC la temperatura media entre 1951 y 1980.1 Los especialistas subrayan los efectos adversos que las emisiones de gases de efecto invernadero, provocadas principalmente por la actividad humana, ocasionan en nuestro planeta y la urgencia con la que se deben tomar medidas, concretamente mediante el cambio de las fuentes de energía en las que basamos nuestro consumo. En este contexto, ¿cuál es la posición de la península ibérica y qué esperamos en el futuro?

Contexto energético actual en la península ibérica

Actualmente, la producción primaria de energía2 en España y Portugal se basa, prácticamente, en energías renovables y destacan en ambos casos los biocombustibles sólidos seguidos de la energía eólica. Asimismo, la producción primaria de energía en ambos países es sustancialmente inferior al consumo primario de energía3 (ratio del 27,2% en España y del 22,9% en Portugal en 2017, en comparación con la media de la UE, del 48,6%). Aunque la ratio se mantiene en niveles muy inferiores a la media de la UE, las dos economías han experimentado una mejora en los últimos 10 años, debido al aumento de la producción primaria de energía y a la caída del consumo primario en este periodo, una se­­ñal de que avanzamos hacia un modelo más sostenible.4

Como las necesidades energéticas superan tanto en España como en Portugal lo que cada uno de estos países puede producir, ambos importan gran parte de la energía que consumen, destacando, en los dos casos, el petróleo y sus derivados, con un peso superior al 65% del total de las importaciones de energía. Le siguen, en menor medida, el gas natural y el
carbón.

A su vez, el consumo final de energía5 en España y Portugal está liderado por los productos petrolíferos, con un peso en torno al 50% (40% en la UE), tal y como se puede observar en los gráficos, lo que puede explicarse por el peso de la industria y de los transportes en el consumo final de energía (en conjunto, representan más de un 65% del consumo final total).6 La electricidad ostenta la segunda posición en el mix de los dos países, con un peso superior al 20%, aunque las fuentes de energía usadas en la producción doméstica de electricidad presentan diferencias entre los dos países.7 La tercera posición en España corresponde al gas natural, con un peso del 17% (10% en el caso de Portugal). En Portugal, en cambio, la tercera fuente de energía son las renovables (13% del consumo final de energía, 7% en España).

¿Qué esperar en la próxima década?

La preocupación respecto a las cuestiones ambientales marcará los próximos 10 años. De hecho, tal y como se explica en el artícu­­lo «La financiación que piensa en verde» en este mismo Dossier, el Acuerdo de París, firmado en 2015, pretende limitar el aumento medio de la temperatura mundial a 2 oC respecto a los niveles preindustriales y acelerar los esfuerzos para limitar el aumento a 1,5 oC. En este sentido, la UE asumió el compromiso de reducir los gases de efecto invernadero en un 40% hasta el año 2030, frente a los niveles de 1990. En este contexto, España deberá adoptar el compromiso de una reducción mínima del 20% y Portugal de entre el 20% y el 35%, respecto a los niveles de 1990. Para conseguirlo, habrá que reducir los gases de efecto invernadero originados por el sector energético, el cual es responsable, en gran parte, de su emisión a la atmósfera. A su vez, esta transformación, si se lleva a buen puerto, será relevante para las economías ibéricas desde el punto de vista de la dependencia energética.8 De hecho, en 2016, el nivel de de­­pendencia energética era del 71,9% en España y del 73,5% en Portugal (media de la UE, 53,6%).9

Ambos países prevén que en 2050 las emisiones netas de gases de efecto invernadero se hayan reducido a 0 y, en este sentido, sendos planes nacionales de energía anticipan que el petróleo y los productos petrolíferos disminuirán su peso en el mix energético de forma significativa hasta 2030 (–11,0 p. p. en España y Portugal, respecto a 2016), tras las reducciones relativamente modestas observadas en la última década (–4,0 p. p. en España y –3,0 p. p. en Portugal). No obstante, se espera que los productos petrolíferos sigan liderando el mix energético en los dos países y que representen el 40% y el 39% del consumo energético final en España y Portugal, respectivamente. Este liderazgo se explicará por el peso del sector de transportes, muy dependiente de los productos petrolíferos, por lo que, si se pretende reducir en mayor medida el peso del petróleo, las autoridades deberán fomentar la sustitución de los combustibles fósiles por la electricidad, los biocombustibles o el hidrógeno.

Al mismo tiempo, se producirá un aumento relativamente moderado del peso de la electricidad en el mix energético (2,0 p. p. en España y 5,0 p. p. en Portugal, respecto a 2016) hasta 2030 y esta tendencia incentivará, a su vez, un mayor uso de los recursos renovables. De hecho, ambos países apuntan a objetivos claros en este punto: Portugal pretende que el 80% de la producción eléctrica proceda de fuentes renovables (energía solar, eólica e hidroeléctrica, principalmente) en 2030, mientras que España se plantea alcanzar una proporción del 74% (eólica, solar e hidroeléctrica).10 La electrificación del mix energético deberá ser transversal a los distintos sectores, y, en el caso de la industria, el cambio podrá ser más lento que en otros sectores, considerando la complejidad que supone la transformación de modelos de negocio e innovación de los procesos productivos.

La tercera fuente principal de energía en el consumo final se espera que siga siendo distinta en los dos países: en España, las proyecciones obtenidas a partir del plan de energía y otros estudios económicos apuntan a que el gas natural seguirá ocupando la tercera plaza con un peso del 20% en 2030, seguido de las energías renovables (9%). En cambio, en Portugal, se espera que las fuentes renovables mantengan el tercer puesto en el mix energético con un peso del 18%. Esto no responde tanto a un aumento muy significativo de estas energías de aquí a 2030 como al peso que ya tienen actualmente las renovables en el consumo final de energía en Portugal (13% en 2016, frente al 7% de España y a la media de la UE) y en la inversión sustancial que el país ha hecho en estos recursos en los últimos años.

El cambio del mix energético, más orientado hacia fuentes de energía limpias, tendrá efectos positivos no solo para el medio ambiente, sino también para la salud pública y la economía. Así, este cambio permitirá reducir la dependencia energética de las economías ibéricas respecto al petróleo y los productos petrolíferos, lo que reducirá la factura energética gracias a una reducción de las importaciones y, consecuentemente, contribuirá a la mejora de la balanza comercial.11 A su vez, la inversión en fuentes renovables de energía contribuirá al crecimiento económico y a la creación de empleo. Sin embargo, permanece la duda sobre cuál será el impacto de este mix energético más sostenible en el coste de la energía para el consumidor final. En gran medida, ello dependerá de si el progreso tecnológico es capaz de seguir reduciendo, como ha sucedido en los últimos años, el coste de producción de la energía renovable.

Vânia Duarte

 

1. Según datos de la NASA.

2. La producción primaria de energía es la extracción de productos energéticos para su utilización a partir de fuentes naturales.

3. El consumo primario de energía incluye el consumo del sector energético, las pérdidas durante la transformación y la distribución de la energía, y el consumo de los usuarios finales.

4. En 2008, la proporción era del 19,0% para Portugal y el 22,5% para España. Una de las razones de la disminución del consumo es la crisis financiera en este periodo.

5. El consumo final de energía incluye la energía total consumida por los usuarios finales, como familias, industria, servicios y transportes.

6. El restante 30% corresponde a las actividades domésticas (por ejemplo, calefacción), sector servicios y agricultura, entre otros.

7. En España, el gas natural, las renovables y la nuclear representan el 77% de la producción interna de la electricidad. En Portugal, el gas natural, las energías renovables y el carbón representan el 97% de la producción eléctrica.

8. Destaca, en ambos casos, la elevada dependencia en los productos de petróleo y el petróleo importados, con una relación de dependencia (medida por la ratio de las importaciones líquidas de petróleo y sus derivados respecto a la suma del consumo interno bruto y el petróleo usado en sus vehículos marítimos ) del 96,9% y el 99,2% para España y Portugal, respectivamente, en 2016.

9. Para un análisis en profundidad, véase el artículo «La geopolítica de la energía» en este mismo Dossier.

10. Actualmente, las renovables tienen un peso del 33% y el 41% en España y Portugal, respectivamente.

11. Teniendo en cuenta el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 para España y Portugal, el objetivo es una reducción en las tasas de dependencia a un 59% y 65%, respectivamente.

Vânia Duarte
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