El BCE pausa para endurecer con control
La combinación de un shock energético más persistente e incierto con unos datos de inflación subyacente relativamente benignos y una actividad económica resiliente sigue favoreciendo un endurecimiento monetario controlado por parte del BCE. De ahí que, tras la subida de tipos en septiembre, todo apunte a tipos estables en octubre (depo al 2,50%) y un nuevo incremento en diciembre (depo al 2,75% con una probabilidad cotizada en los mercados del 90%). Más allá de los tipos, Francia también centrará la atención. Su prima de riesgo ha superado los 150 p. b. (algo que solo había pasado puntualmente en la crisis de la deuda soberana), pero el contagio a otros países ha sido limitado. El BCE tiene instrumentos para evitar el contagio y el endurecimiento injustificado de las condiciones financieras, aunque el propio gobernador de Banque de France ha recalcado que no se dan las condiciones para una intervención, y tanto él como Lagarde apuntaron a la responsabilidad de Francia para corregir sus desequilibrios fiscales.