Turquía
La economía turca muestra un crecimiento sostenido, aunque a un ritmo más moderado desde 2024 por la aplicación de políticas económicas restrictivas para corregir la elevada inflación y los desequilibrios fiscal y externo generados tras la expansión pospandemia.
| Previsiones | ||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 2021 | 2022 | 2023 | 2024 | 2025 | 2026 | 2027 | ||
| Crecimiento del PIB (%) | 11,8 | 5,4 | 5,0 | 3,3 | 3,6 | 3,4 | 3,5 | |
| Inflación, IPC (%) | 19,6 | 72,3 | 53,9 | 58,5 | 34,9 | 28,6 | 21,4 | |
| Saldo presupuestario (% del PIB) | -3,0 | -1,1 | -5,2 | -4,5 | -2,8 | -3,4 | -3,7 | |
| Deuda pública (% del PIB) | 38,9 | 29,4 | 28,2 | 23,6 | 23,5 | 25,5 | 26,9 | |
| Tipo de interés de referencia (%)* | 17,6 | 12,6 | 20,7 | 49,0 | 42,8 | 37,0 | 29,1 | |
| Tipo de cambio (TRY/USD)* | 9,0 | 16,6 | 23,5 | 32,8 | 39,5 | 49,6 | 62,4 | |
| Saldo por cuenta corriente (% del PIB) | -0,9 | -5,0 | -3,6 | -1,0 | -1,9 | -2,8 | -2,5 | |
| Deuda externa (% del PIB) | 44,2 | 37,0 | 35,4 | 30,4 | 29,7 | 31,0 | 32,2 | |
Notas: * Promedio anual. Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos de LSEG y de previsiones del FMI (WEO, abril de 2026). Previsión | ||||||||
Perspectivas
La economía turca muestra un crecimiento sostenido, aunque a un ritmo más moderado desde 2024 por la aplicación de políticas económicas restrictivas para corregir la elevada inflación y los desequilibrios fiscal y externo generados tras la expansión pospandemia.
El PIB creció un 3,6% en 2025, apoyado en el dinamismo del consumo privado y en la recuperación gradual de la inversión. La tasa de paro se redujo al mínimo de las últimas dos décadas (8,3%), pero el proceso podría estar agotándose en ausencia de reformas estructurales para mejorar la productividad y la participación laboral.
El conflicto en Oriente Próximo está teniendo un impacto negativo en la economía turca por su condición de importador neto de energía y ciertas dependencias de suministro de la zona, y mantiene una elevada sensibilidad a las condiciones financieras internacionales. En abril, el FMI revisó a la baja su previsión de crecimiento para 2026 al 3,4%.1
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FMI (2026), «World Economic Outlook: Global Economy in the Shadow of War».
Políticas económicas
El endurecimiento monetario, los ajustes fiscales y la ralentización de la demanda interna han permitido moderar la inflación hasta el entorno del 30%-35% en 2025 tras dos años consecutivos por encima del 50%. La persistencia en el componente de servicios, el shock energético y la debilidad de la divisa constituyen los principales riesgos alcistas.
La reducción progresiva de la inflación ha favorecido el inicio de una gradual normalización del tipo de interés del banco central, desde el 50% alcanzado en 2024 hasta el 37% a mediados de 2026. El coste financiero real ha aumentado de forma notable en este periodo y ha moderado la fuerte expansión del crédito de años previos.
La mayor recaudación tributaria y la contención de salarios públicos contribuyeron a reducir el déficit fiscal por debajo del 3% del PIB en 2025, tras dos años consecutivos en torno al 5%. La deuda pública continuó reduciéndose y se sitúa en niveles moderados (23% del PIB en 2025 frente a cerca del 40% en 2021).
La ralentización de la demanda interna y la resiliencia del turismo internacional han reducido de forma significativa el déficit por cuenta corriente (del 4%-5% en 2022-2023 al entorno del 1%-2% del PIB en 2024-2025). No obstante, la balanza comercial continúa expuesta a shocks de precios de materias primas y a la evolución de la demanda global.
El desequilibrio externo continúa financiado con predominio de instrumentos a corto plazo, con un peso limitado de la inversión extranjera directa. Persisten además riesgos por la sensibilidad al ciclo financiero global, la posición en divisa del sector privado y las reservas internacionales, que continúan por debajo de métricas prudenciales.
El crecimiento potencial de la economía turca se sitúa en torno al 4%, mermado por el agotamiento del dividendo demográfico y el estancamiento de la productividad. El FMI y la OCDE subrayan la necesidad de avanzar en capital humano, gobernanza, entorno empresarial y competencia para sostener el crecimiento a medio plazo.2
Las agencias de calificación crediticia continúan valorando positivamente el giro hacia políticas económicas más ortodoxas desde 2024, si bien la deuda soberana a largo plazo se mantiene penalizada por la elevada inflación y vulnerabilidad externa de la economía turca y por la incertidumbre institucional.
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FMI (2026) «Republic of Türkiye: Staff Report for the 2025 Article IV Consultation», OCDE (2025), «OECD Economic Surveys: Türkiye 2025» y OCDE (2026), «Foundations for Growth and Competitiveness 2026».
Calificación crediticia soberana
| Agencia de calificación | Rating* | Última modificación | Perspectiva | Última modificación |
|---|---|---|---|---|
![]() | 01/11/24 | Estable | 01/11/24 | |
![]() | 25/07/25 | Estable | 25/07/25 | |
![]() | 06/09/24 | Estable | 10/04/26 | |
| Nota: *Una celda sombreada indica «grado inversión» y una no sombreada «grado especulativo».Grado de inversiónGrado especulativo | ||||
Tipo de cambio
La elevada inflación y las vulnerabilidades externas mantienen las presiones para una depreciación significativa de la lira turca (un 25% en promedio anual en 2026 según proyecciones del FMI), si bien se espera que esta continúe produciéndose de forma gradual en un contexto de políticas monetarias más restrictivas. La mejora de las condiciones macroeconómicas y de la confianza ha favorecido la entrada de flujos de capital, aunque persiste una elevada sensibilidad a las condiciones financieras internacionales.
Riesgos
El panorama de riesgos está sesgado a la baja, con elevada vulnerabilidad externa, desequilibrios macrofinancieros persistentes, debilidades institucionales y potenciales focos de tensión en el ámbito social. La credibilidad de las políticas económicas está en proceso de consolidación, con riesgos de retroalimentación entre depreciación, inflación y expectativas de crecimiento.
Condicionada por su dependencia de importaciones energéticas, unas elevadas necesidades de financiación externa y un peso significativo de pasivos a corto plazo, la economía es vulnerable a riesgos globales como episodios de endurecimiento de las condiciones financieras internacionales, aumentos de la aversión al riesgo o shocks en los precios de las materias primas. Los riesgos geopolíticos continúan siendo relevantes por la exposición y proximidad a focos de conflicto en Oriente Próximo y la guerra en Ucrania, con implicaciones para los precios energéticos, el turismo y las rutas comerciales.
Adicionalmente, identificamos los siguientes riesgos idiosincráticos:
- El sistema financiero, aunque resiliente, presenta una elevada exposición a deuda soberana doméstica, una significativa dolarización de balances y una dependencia de financiación externa a corto plazo, lo que puede amplificar vulnerabilidades en episodios de depreciación cambiaria o tensión financiera, limitando, además, la capacidad de canalizar crédito hacia el sector privado.
- La credibilidad de la política económica ha mejorado tras el giro ortodoxo desde 2024, pero persisten riesgos de reversión o de aplicación incompleta de las medidas, en un contexto de marcos institucionales percibidos como débiles y limitada independencia de las políticas económicas, lo que podría afectar a la confianza de los inversores y a la estabilidad macrofinanciera.
- En el ámbito social, la elevada inflación acumulada ha erosionado de forma significativa la capacidad adquisitiva de los hogares, especialmente de los colectivos más vulnerables, en un contexto de informalidad laboral elevada y desigualdades persistentes, lo que puede generar tensiones sociales y presiones para relajar prematuramente las políticas restrictivas.






