• Cadenas de valor globales: ayer, hoy y mañana

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    Las etiquetas Hecho en España, Hecho en EE. UU. e incluso Hecho en China cada vez tienen menos sentido en nuestro mundo actual. Desde que las empresas decidieron trocear sus procesos productivos y trasladarlos a otros países, seguramente Hecho en el Mundo represente mejor la naturaleza de la mayoría de los bienes manufacturados que consumimos. Repasamos el pasado, el presente y el futuro de las cadenas de valor globales, en un momento en el que las restricciones a la movilidad provocadas por la pandemia y las disrupciones en los suministros las han vuelto a poner de actualidad.  

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    La creación de las cadenas de valor globales

    En la década de los noventa se inició una profunda optimización de los procesos productivos más allá de las fronteras de un único país. Las empresas decidieron trocear dichos procesos y llevarlos a cabo en otros tantos países –con la finalidad de aprovechar las ventajas de especialización de cada uno de ellos–, dando lugar a las conocidas cadenas de valor globales (CVG). Distintos elementos promovieron la creación de las CVG, pero destacan, en primer lugar, los avances en las tecnologías de la información y comunicación (TIC), que permitieron la perfecta coordinación de los distintos eslabones de producción. Y, en segundo lugar, la disminución de los costes comerciales, favorecidos por los importantes tratados de libre comercio acordados en esa década,11 así como por las mejoras en transporte, en especial el aéreo.

    De hecho, las CVG impulsaron los flujos de comercio internacional hasta valores impensables hace unas décadas: las exportaciones de bienes y servicios en porcentaje del PIB pasaron de cotas en torno al 18% a principios de los noventa a niveles cercanos al 30% justo antes de la pandemia; y la relevancia de las CVG en el total de estos flujos comerciales pasó de niveles en torno al 40% a algo superiores al 50% en ese mismo periodo de tiempo (veáse el gráfico de la siguiente página).12 

    • 11. En 1994 se cerró la mayor ronda de negociaciones comerciales multilaterales (Ronda de Uruguay), en la que 123 países formaron parte. Asimismo, también en 1994, se cerró el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés). Ambos acuerdos comportaron una reducción sustancial de los aranceles a nivel mundial: de niveles en torno al 16% a principios de los noventa al 5% actual (según datos del Banco Mundial, promedios simples).
    • 12. El avance de las CVG fue especialmente dinámico entre 1990 y principios de los 2000, justo antes del estallido de la crisis financiera global. Desde entonces, la relevancia de dichas cadenas en el comercio parece haberse estancado.

    La importancia de las cadenas de valor globales en los flujos comerciales

    Última actualización: 11 abril 2022 - 16:29
    La pandemia: impacto presente y planteamientos futuros sobre las CVG

    La crisis de la COVID ha suscitado numerosas dudas acerca del elevado grado de globalización adquirido, así como de la idoneidad de las CVG. En un primer momento, en países como España, nos percatamos de la elevada dependencia exterior (más allá de las fronteras de la UE) de bienes que en ese momento eran de primera necesidad.

    En una segunda fase, con la fuerte reactivación de la demanda sesgada hacia bienes de carácter duradero y las disrupciones en algunas fábricas por los efectos de la COVID,13 nos hemos encontrado con un problema de escasez de suministros de carácter global que no habíamos vivido desde su creación. Y, en este mundo de manufacturas globales, la disrupción en uno de los eslabones de la cadena de producción comporta perturbaciones importantes en todo el proceso. Mayores cuanto más larga es la CVG (bullwhip effect). 

    Sin duda, estas disrupciones comportarán un replanteamiento de las CVG. Aunque todavía es pronto para conocer los cambios a futuro, sí podemos pensar en algunos replanteamientos estratégicos que perseguirán los gestores de las empresas para aumentar la robustez de la cadena productiva.

    En primer lugar, las cadenas probablemente serán más cortas, para evitar el efecto amplificador de las disrupciones. Serán más redundantes en los componentes clave. Es decir, habrá alternativas a la producción de dichos componentes. En tercer lugar, se dotarán de nuevas tecnologías digitales que les permitan una detección temprana de fallos en la cadena. Y, en el plano logístico, probablemente se aumentará la inversión en existencias: del just in time al just in case, como rezaba un reciente artículo del Financial Times 14 (véase el gráfico de la siguiente página).

    • 13. Véase el artículo «Cuellos de botella: del ¿por qué? al ¿hasta cuándo?» en el Informe Mensual de diciembre de 2021.
    • 14. Véase Financial Times (diciembre de 2021). «Supply chains: companies shift from 'just in time' to 'just in case'».

    Las cadenas de valor globales probablemente serán más cortas, para evitar el efecto amplificador de las disrupciones.

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    Con todo, hay que tener en cuenta que estos posibles cambios estratégicos, de producirse, pueden ser más graduales y menos intensos de lo que uno podría suponer tras el choque pandémico. Uno de los motivos es el aumento de costes que supone un cambio en esta dirección y su clara derivada en los precios que pagaríamos los consumidores. En un mundo globalizado, esto podría suponer una pérdida de competitividad importante frente al resto de países y/o empresas. Asimismo, tal y como analiza el profesor de Harvard Pol Antràs, la configuración de las CVG obliga a las empresas a incurrir en unos elevados costes hundidos, lo cual comporta una elevada rigidez en los cambios estratégicos de producción.15 

    En otras palabras, el choque de la COVID sí comportará un cambio en el planteamiento de la configuración de las nuevas CVG y seguro que puede llevar a cierto replanteamiento de las ya existentes. Pero, en este último caso, de forma menos radical y rápida de lo que algunos auguran.

    • 15. Véase Antràs, P. (2020). «De-Globalisation? Global value chains in the post-COVID-19 age». National Bureau of Economic Research, n.º w28115.
    El futuro de las CVG: factores de más y de menos

    Además del impacto de la pandemia, otros elementos (en su gran mayoría, nuevas tecnologías) tienen la capacidad de reformar la actual disposición de las CVG y de ellos, de manera precisa, queremos hablar brevemente (véase la infografía de esta página).16

     

    Automatización e impresión en 3D

    Aunque la automatización es un proceso que lleva siglos en marcha, los actuales robots, dotados con inteligencia artificial y con un coste que ha disminuido de forma sustancial durante las últimas décadas, suponen una revolución en toda regla. La mejora en la productividad de estos nuevos robots puede conllevar la vuelta, a los países avanzados, de algunos de los procesos manufactureros que en las últimas tres décadas habían enviado a los emergentes con la finalidad de aprovechar los bajos costes laborales. En otras palabras, pasaríamos de una tendencia de offshoring a otra de reshoring, lo cual comportaría cierta reversión en la globalización de las cadenas de suministros.

    Por otro lado, la impresión en 3D es un tipo de tecnología que podría empujar a un acortamiento de las CVG y, con ello, también a un reshoring de parte de la actividad manufacturera. En efecto, con esta tecnología no es necesario enviar los productos físicos, ¡basta con disponer de los archivos para fabricarlos! A pesar de ello, todavía no hay evidencia clara al respecto. De hecho, un trabajo publicado por el Banco Mundial muestra un fuerte aumento de los flujos comerciales tras la adopción de la tecnología 3D en la producción de audífonos, algo que no esperaríamos con un acortamiento de las CVG.17 Aunque se trata de un caso muy específico, nos muestra efectos interesantes que deben considerarse. En particular, el sector de los audífonos adoptó la impresión en 3D en prácticamente la totalidad de sus piezas cuando esta fue tecnológicamente viable –hace unos 10 años– y desde entonces los flujos comerciales ligados al sector han aumentado un 60%. El motivo principal del incremento es que la impresión en 3D ha comportado una reducción enorme del coste de producción de los audífonos a la vez que una mejora en términos de calidad, lo cual ha favorecido un fuerte aumento en la demanda del producto. Y con una mayor demanda, el comercio internacional en audífonos se ha intensificado.

    • 16. Basado parcialmente en Canals, C. (2020). «Revolución tecnológica y comercio internacional 4.0». Geopolítica y Comercio en tiempos de cambio. Publicación del CIDOB.
    • 17. Véase Freund, C. L., Mulabdic, A. y Ruta, M. (2020). «Is 3D Printing a Threat to Global Trade? The Trade Effects You Didn't Hear About». World Development Report.
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    El coche eléctrico

    Otro caso que también merece una especial atención es el de los coches eléctricos, que tienen el potencial de cambiar algunas de las CVG más relevantes (las del sector automovilístico), así como de reducir de forma considerable el comercio internacional. El motivo es que los clásicos coches con motor de combustión requieren de multitud de piezas y engranajes que suelen fabricarse en distintos países para aprovechar al máximo las ventajas competitivas de cada uno de ellos. De hecho, el sector de la automoción es responsable de una parte sustancial de los flujos comerciales de bienes intermedios en el mundo. Sin embargo, el coche eléctrico, con una mecánica mucho más simple
    –con muchas menos piezas y que, además, están menos sometidas al desgaste– podría suponer una reducción de estos flujos intermedios clásicos y, en consecuencia, un cambio radical de la disposición de las CVG automovilísticas.

    Por otra parte, la producción de baterías, pieza clave en los nuevos vehículos eléctricos, también marcará el futuro de numerosos flujos comerciales, que en este caso se centrarán en materias primas como el litio, el níquel o el cobalto.

     

    Tecnologías digitales y la emergencia de nuevos servicios

    La continua evolución de las TIC, de la mano del 5G o de la tecnología blockchain, seguirá disminuyendo los costes logísticos y, con ello, favoreciendo los flujos comerciales de bienes y servicios y la participación en las CVG. Así, por ejemplo, el 5G apoyará el desarrollo del internet de las cosas (Internet of  Things, en su voz inglesa), que permitirá el rastreo de los envíos de forma más rápida y segura en el caso de los bienes, y mejores conexiones en los intercambios de servicios. Asimismo, el blockchain tiene el potencial de facilitar enormemente los pagos internacionales.

    Por otro lado, estas tecnologías digitales favorecerán la aparición de nuevos productos, especialmente servicios, los cuales podrían organizarse de forma descentralizada por distintos países conformando nuevas CVG a imagen y semejanza de las cadenas ya establecidas para la producción de manufacturas.

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    La historia nos recuerda que el desarrollo tecnológico y el comercio internacional no son elementos independientes de lo que sucede en el ámbito geopolítico.

    Geopolítica

    Por último, no se debe olvidar que la geopolítica siempre ha jugado un papel esencial en el comercio internacional. En este sentido, la política estadounidense de desacoplamiento con respecto a China, en especial en el ámbito tecnológico, puede suponer un cambio muy relevante en el comercio mundial y en la ordenación de las CVG del sector tecnológico especialmente. Más aún, porque se trata de un distanciamiento en el que EE. UU. no está solo. Así, por ejemplo, Europa también parece dispuesta a reducir su dependencia extranjera en algunos segmentos tecnológicos, como el caso de los chips, con la European Chips Act.

    En definitiva, aunque no esperamos un cambio radical y abrupto en la disposición de las CVG, puesto que estas tienden a ser relativamente estables en el tiempo, sí que podríamos observar en los próximos años un cambio de tendencia de la mano de las distintas tecnologías 4.0. Asimismo, a estas tendencias en marcha se añaden elementos como la crisis del coronavirus que agudizarán aún más ciertas dinámicas tecnológicas. Con todo, la historia nos recuerda que el desarrollo tecnológico y el comercio internacional no son elementos independientes de lo que sucede en el ámbito geopolítico. Y en este frente, las tensiones comerciales-tecnológicas entre EE. UU. y China tendrán un papel decisivo.

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Las causas del giro iliberal de la política económica: algo de luz en un debate abierto

En los artículos anteriores del Dossier hemos descrito el fenómeno del giro iliberal de la política económica en una muestra significativa de países. Ahora toca el turno de entender las causas. Se trata de un ejercicio ambicioso, que está siendo objeto de un amplio debate académico y público, y en el que este artículo trata de aportar una visión analítica que lo enriquezca.

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Ilustración de la estatua de la libertad encerrada en una jaula para pájaros
El gran debate: ¿estamos hablando solo de causas económicas?

Recapitulemos las principales conclusiones de los dos primeros artículos del Dossier, ya que establecen el punto de partida a lo que aquí sigue. En el artículo «Formas iliberales de política económica: ¿evolución o cambio radical respecto al consenso existente?» se define lo que denominamos el consenso liberal de la política económica y se justifica la necesidad de encontrar una medida cuantitativa que aproxime la hipótesis del alejamiento reciente de dicho consenso. Este ejercicio de medida se realiza en el segundo artículo del Dossier y en él se concluye que existen notables diferencias por ámbitos de política económica, de manera que en algunos el giro es muy apreciable y en otros, menor. Así pues, el reto es tratar de ver si existen elementos comunes a todas las dimensiones ya que, en caso contrario, se corre el riesgo de caer en una serie casi infinita de motivos pormenorizados que afectan a la política económica «en el ámbito z del país j». Avanzar en la cuestión requiere más un telescopio que un microscopio, pero antes demanda saber dónde enfocarlo.

Entre los múltiples caladeros intelectuales posibles, a los autores del presente Dossier nos parece el más prometedor el debate académico, y también público, de las causas últimas de la polarización política, que se define como una mayor divergencia de los planteamientos de los principales partidos políticos. En este sentido, la medida aquí utilizada para aproximar el giro iliberal son las preferencias de los partidos políticos y, por tanto, si estas se han hecho más extremas y antagónicas, es muy plausible que el giro iliberal que han protagonizado muchos partidos políticos esté muy relacionado con la polarización política y, por tanto, se pueda ubicar en el marco de este fenómeno político ampliamente documentado. En otras palabras, el giro iliberal podría ser una manifestación concreta de una dinámica política más amplia como es la polarización. En esta misma publicación, se hizo una exploración sobre cuáles son las causas últimas del aumento de la polarización política (esto es, de la disparidad de las preferencias). Así, Ruiz (2019) y Canals (2019), en dos artículos que se centraban, respectivamente, en las perspectivas estructural y coyuntural, constataban que los «sospechosos habituales» en la literatura tanto teórica como empírica eran los efectos económicos de las grandes crisis, el aumento de la desigualdad (una de cuyas causas profundas era el cambio tecnológico) y el incremento de los flujos migratorios.1

Sin embargo, este tipo de causas, que podemos etiquetar en sentido amplio de socioeconómicas, no agotan todas las posibilidades. En la vasta literatura del populismo, una de las formas específicas que puede adoptar el aumento de la polarización, se constata que también existen factores institucionales y culturales. En esta línea de pensamiento, por ejemplo, se puede encuadrar todo el debate argumental que se conoce como «repliegue cultural» (cultural backslash es su término inglés), cuyas tesis han defendido autores como Pippa Norris y Ronald Inglehart. Así, en el mencionado artículo de Ruiz (2019), se recogía la hipótesis de que los cambios seculares en las sociedades occidentales, como la terciarización, han comportado un doble efecto, el que se podría denominar de inseguridad económica y el que se presenta como aumento de la diversidad, los cuales, combinados con un aumento en décadas anteriores hacia valores posmaterialistas y socialmente progresistas, han generado un movimiento en sentido contrario de los segmentos más conservadores en materia social de los países occidentales, lo que ha contribuido a un aumento de las posiciones ideológicamente más polarizadas.

 
Una aproximación multicausal al giro iliberal: un ejercicio empírico

¿Validan los datos disponibles que el giro iliberal, esa forma especial de polarización de las preferencias que estamos estudiando, tiene causas de naturaleza múltiple? Para responder a la cuestión se han elegido una serie de variables que cubren el espectro teórico antes mencionado y se han agrupado en cuatro categorías distintas. En primer lugar, las causas estrictamente económicas, que miden principalmente el efecto directo de la Gran Recesión mediante la evolución del PIB per cápita y la tasa de paro. Un segundo bloque lo forman las variables sociales como la desigualdad y los flujos migratorios. Un tercer grupo son variables institucionales, y más concretamente el estado de derecho y el grado de control de la corrupción. Finalmente, en una cuarta y última categoría, se engloban las variables culturales e ideológicas como la secularidad, la liberalidad de la sociedad (para el detalle de la definición, véanse los gráficos) y la posición de los partidos en el eje izquierda-derecha.

Cuando se cuantifica el peso de dichos bloques de variables a la hora de explicar el cambio en el grado de iliberalidad agregada, tal y como se ha definido en el artículo «El giro iliberal de la política económica: ¡que hablen los datos!», se obtienen resultados bastante esclarecedores. Una primera conclusión al analizar qué factores están más relacionados con cada una de las diferentes áreas de política económica, es que, a nivel general, los principales determinantes son los de naturaleza económica. No es de extrañar toda vez que el tipo de política con el que estamos tratando es, precisamente, económica.

Sin embargo, y esta sería una segunda gran conclusión, cuando se revisan los diferentes ámbitos, se constata que tanto los elementos culturales como institucionales tienen una influencia no despreciable en el giro iliberal. Así sucede, tal y como se desprende de los gráficos, en ámbitos como la política comercial, en el que predominan los factores institucionales, o los culturales, que pesan mucho en la política migratoria. Los elementos sociales, al menos tal y como se han definido, tienen en cambio una capacidad explicativa menor, con la salvedad del ámbito de la política inmigratoria, en el cual sí que parece ser un factor explicativo del aumento hacia la iliberalidad.

En este punto del análisis es interesante pensar si se pueden inferir algunas conclusiones para los casos de España y Portugal. Aunque los datos de la variable a explicar (el grado de iliberalismo) no están disponibles para España y Portugal, la exploración anterior de las causas permite una primera aproximación al nivel existente de presión a hacerse más o menos iliberal. Así, cuando se analiza la evolución de las distintas variables explicativas se constata que, en ambos países, aunque con mayor intensidad en España, la dinámica de varias de dichas variables entre antes y después de la crisis apunta hacia una creciente presión hacia un mayor grado de iliberalismo. Concretamente, la evolución de los bloques de variables económicas y sociales (especialmente la caída del PIB a raíz de la crisis así como una tasa de paro y un nivel de desigualdad más elevados que el promedio de la muestra entre 2008 y 2013) señala potenciales presiones en aquellas áreas más sensibles a dichos determinantes (no obstante, cabe destacar que, tanto en el ámbito institucional como en el cultural, España y Portugal muestran unas dinámicas en consonancia con el resto de los países).

Para finalizar, el ejercicio aquí realizado coincide en su conclusión principal con otros similares realizados para otros ámbitos de la polarización, o más en general del cambio de preferencias, en la literatura de ciencias sociales: las explicaciones de causa única casan mal con los datos disponibles y, aunque el peso de los factores económicos es mayor, los sociales, institucionales y culturales e ideológicos también son relevantes. Y, en la medida en que el mundo evolucione en el sentido que la mayor parte de economistas y analistas prevén, las presiones en todos los ámbitos en muchos de los países más significativos del globo para alejarse del consenso liberal van a mantenerse o, incluso, incrementarse, ya que es difícil esperar grandes mejoras en materia de crecimiento a largo plazo, reducción fuerte de las desigualdades, cambios en los flujos migratorios o regeneración institucional. En este contexto, hay que explorar los efectos que podría tener dicho giro iliberal, un ejercicio que se desarrolla en el cuarto, y último, artículo del Dossier.

1. Véase el Dossier «Las causas de la polarización» en el IM05/2019.

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